Los trabajadores y directivos de Quesería Menorquina han formalizado hoy la compra de la empresa y de uno de sus productos más emblemáticos, los ‘Tranchettes’, hasta ahora propiedad de los Ruiz-Mateos.
La operación se ha cerrado por un precio simbólico de 346 euros, y ahora la plantilla, de unos 175 trabajadores, tendrá que asumir un pasivo de entre 30 y 35 millones de euros.
El traspaso de propiedad se ha realizado después de recibir la autorización judicial a finales de la semana pasada. Los administradores concursales ya habían dado el visto bueno.







