Las agencias de calificación estadounidenses han vuelto a apostar esta semana por crear un clima de incertidumbre en el Viejo Continente, que es el escenario en el que han actuado una gran cantidad de especuladores financieros, o hedge funds, durante los últimos dos años atraídos por el pánico que desata la crisis de deuda. Así, Moody´s ha decidido rebajar de nuevo el rating de Grecia hasta una cifra equivalente a la que ostenta Cuba y Standard & Poor´s (S&P) cree que el elevado endeudamiento de las empresas españolas podría mantener restringido el gasto de capital del sector privado, elemento que considera fundamental para la recuperación de la economía del país.
La agencia de calificación Moody´s, controlada por el magnate Warren Buffet, ha rebajado el rating de Grecia desde B1 hasta Caa1, y demuestra así tener una confianza en Atenas parecida a la que deposita en La Habana. Es decir; muy poca. Tras conocer la noticia, los especuladores saben que pueden seguir operando en un clima de pánico, a pesar de los intentos de Bruselas por aprobar una segunda ronda de ayudas para Atenas valoradas en 30.000 millones de euros.
Junto a esta rebaja, los analistas de Moody´s han asegurado que el riesgo de quiebra del país aumenta hasta el 50% a medio plazo, a pesar de haber recibido hace un año 110.000 millones de euros en ayudas de parte de Bruselas y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Las nuevas inyecciones que se estudian ahora servirán para mantener a Grecia alejada de los mercados financieros más tiempo todavía, pues lejos de aumentar la confianza de los inversores, los bonos a diez años del país cotizan por encima del 16% de rentabilidad (a mayor rentabilidad, menos confianza en la solvencia del bono en cuestión).
Los expertos han comentado que con una calificación tan baja, muchos fondos de inversión no podrán apostar por deuda soberana helena aunque quisieran, pues sus propias reglas se lo impiden al ser considerados activos tóxicos o muy arriesgados. Así pues, los hedge funds ahora vuelven a tener la ocasión de adquirir a un bajo coste la deuda griega de la que se quieran desprender otros inversores más convencionales.
Las autoridades griegas no han recibido de buena gana esta mala noticia. Atenas ha acusado a Moody´s de ignorar las reformas fiscales llevadas a cabo por el Gobierno que preside George Papandreou así como de no confiar en que el plan de privatizaciones anunciado por el Ejecutivo vaya a dar resultado.
A esta noticia se suma la advertencia de S&P a España. La calificadora advierte, en concreto, del excesivo apalancamiento de las empresas del país. Según sus cálculos, la deuda de las compañías que no forman parte del sector financiero representaba el 142% del Producto Interior Bruto (PIB) en la segunda mitad de 2010. «Consecuentemente, esperamos sólo una modesta recuperación en el gasto de capital», añade en un informe publicado ayer.
Este ataque de S&P al sector empresarial español, en el que no se especifican ni comparan cifras individuales de las empresas, se produce en un momento en que la prima de riesgo de España se ha estabilizado en el entorno de los 230 puntos, tras haber llegado a superar los 300 a lo largo del año.







