Ayer un medio ‘on line’, caracterizado por ser un receptor habitual de noticias de impacto, apuntaba a un pacto entre Zapatero y Merkel para permitir que Deutsche Bank entrase en el capital del el Banco Financiero y de Ahorros (BFA), el SIP que lideran Caja Madrid y Bancaja y preside Rodrigo Rato. Hoy ese mismo portal web le ha proporcionado a la concurrencia el segundo capítulo de la historia. Y es más emocionante aún que el anterior.
En él se contempla la posibilidad de que algunos bancos chinos, así como nada menos que los dos grandes actores del sector en España, el Santander y el BBVA, también hubieran puesto sus ojos en la entidad. La tesis que defendería este movimiento, que goza de escasa credibilidad entre los expertos del sector consultados, es que el Banco de España sólo quiere que haya tres grandes bancos en el país (a saber, Santander, BBVA y La Caixa), lo que dejaría en fuera de juego al BFA, a pesar de que maneja activos por un valor declarado de 328.000 millones de euros.
El medio que publicaba la noticia abría además otro frente contra el BFA, al señalar que el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, estaría molesto con Rato por haber cancelado el pago de 25 millones de euros en bonus a 10 directivos del consejo del anterior presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa. Dado lo exiguo de la cifra en comparación con las compensaciones que han recibido no pocos banqueros desde que se inició la crisis, no son pocas las voces que apuntan a que con este movimiento Rato intenta apuntarse un tanto con una medida populista, con la esperanza de conseguir apoyo político que le permita armar una opción de capitalización creíble.
En los mentideros madrileños, los analistas de salón más maledicentes señalan que todas estas informaciones no esconden más que una lucha personal entre el propio Rodrigo Rato y Miguel Blesa, que se vio obligado a salir de Caja Madrid por la puerta de atrás ante la presión de Esperanza Aguirre, y mediante un cambio fulminante en la ley autonómica. Dentro de esta lucha de egos, el portal web señalaba que Juan Astorqui, que fuera en su día director de Comunicación de Caja Madrid durante el mandato de Blesa, estaría preparando incluso una demanda ante la Magistratura de Trabajo, para hacer el juicio más ágil, en la que reclamaría dos millones de euros.
Algunas lenguas viperinas de la capital atribuyen a Astorqui, que hace justo un año fue despedido por Rato de Caja Madrid, una implicación muy directa y una dedicación muy intensa para impulsar la figura de José María Aznar como presidente del Gobierno desde su puesto de consejero delegado de Burson Marsteller. Astorqui, que ha regresado a esta gran agencia de comunicación internacional, abandonó este puesto para ir a Caja Madrid con Miguel Blesa, con el que compartió 15 años de trabajo.
En su primera época de Burson, estos mismos comentaristas, que se atribuyen una buena memoria aunque a veces yerren el tiro, aseguran que Astorqui trabajó codo con codo con Miguel Ángel Rodríguez, el que fuera director de comunicación del PP del ‘88 al ’96, para pasar a ser desde ese año y hasta el ‘98 portavoz del Gobierno y secretario de Estado con Aznar.







