A pesar de las dificultades que han atravesado las entidades durante la crisis financiera, apenas dos cajas de ahorros han tenido que ser intervenidas durante la crisis por el Banco de España. El primer caso fue el de Caja Castilla La Mancha, intervenida en marzo del pasado año y comprada posteriormente por Cajastur a través de su filial bancaria (banco Liberta). Banco Castilla La Mancha, su nueva denominación, comenzó a operar en octubre. La otra intervención a la que se vio obligado el Banco de España fue la de la cordobesa Cajasur, tras unas infructuosas negociaciones entre la entidad, controlada por el Cabildo catedralicio de Córdoba, y Unicaja. Finalmente, la institución presidida por Miguel Ángel Fernández Ordóñez intervino Cajasur en mayo de este año, y la entregó, tras previa subasta, a la vizcaína BBK.







