La dirección de Unicaja ha planteado a los sindicatos un plan de reestructuración con el que pretende cerrar hasta 97 oficinas, un plan que se presenta en un momento en que aún está en el aire la fusión con Ceiss, el bancote Caja España-Duero, ante las dudas expresadas por la Comisión Europea sobre la operación.
En una circular, la sección sindical de CCOO califica este plan de reestructuración, que podría afectar a unos 300 trabajadores, de “irracional” y señala que si se suman los 125 cierres de sucursales en 2011 y 2012, Unicaja, “entidad solvente y sin problemas económicos”, “habrá cerrado en Andalucía tantas oficinas como algunas entidades quebradas”.
El sindicato considera que esta decisión demuestra que se “desprecia el arduo trabajo que la plantilla ha hecho por salvar la cuenta de resultados”, al mismo tiempo que “no se apuesta por sustentar el negocio captando el que están dejando otras entidades”.
El plan de cierre de sucursales planteado por Unicaja es independiente del proceso de fusión con Caja España-Duero, convertido en un eterno culebrón tras el tira y afloja entre Bruselas y la entidad andaluza. Por el momento, el rescate de la castellana, por valor de 604 millones de euros, está a la espera de que la Comisión Europea apruebe o no este proyecto.
Aunque en un principio todo parecía indicar que el culebrón terminaría con una integración dentro de Unicaja, de nuevo las dudas vuelven a rodear el proceso, después de que todo parezca indicar que Bruselas no aceptará la operación a no ser que Unicaja asuma más riesgos y realice una fusión completa, y no se compre Ceiss a través de una filial como había sido la intención de la malagueña.
El plan de Unicaja pasaba por que Ceiss se mantuviera como una filial en vez de fusionarse con ella, que la inyección de capital europeo se hiciera en forma de CoCos y no de acciones, y que los tenedores de preferentes aceptaran una oferta de acciones de Unicaja por las que van a recibir de la castellana en un porcentaje superior al 75% (para poder asegurarse el control de la entidad).
Sin embargo, Bruselas habría considerado que esta operación acarrearía demasiadas ventajas para Unicaja, que no asumiría ningún riesgo, por lo que en principio exigirá una fusión completa entre ambas entidades.
La pelota está ahora en el tejado de Unicaja, que desde que se inició la crisis se ha labrado cierta fama tras haber negociado sin frutos con Caja Castilla La Mancha (CCM) y CajaSur, aunque sí llegó a comprar la pequeña Caja Jaén. De no dar su brazo a torcer finalmente la andaluza, Caja España-Duero será nacionalizada al 100% con la inyección de 604 millones de euros y se le buscará comprador.






