Caja Madrid ha ayudado a ACS, empresa que preside Florentino Pérez, a mantener el precio de su cotización durante el último mes. Las acciones de la constructora, que actualmente valen 36 euros, podrían haber caído sin la compra de títulos por parte de la entidad madrileña restando aún más atractivo a la OPA que ACS ha lanzado sobre Hochtief, a cuyos inversores ofrece 1,6 títulos suyos por cada acción de la alemana.
De este modo la caja presidida por Rodrigo Rato permite a la constructora española mantener las esperanzas de recibir una cierta demanda en la operación. Al ser consultados por este periódico, los portavoces de Caja Madrid no han querido hacer comentarios sobre esta cuestión.
La empresa que preside Florentino Pérez anunció el pasado 16 de septiembre que los accionistas de Hochtief que acudiesen a la OPA recibirían 1,6 títulos de ACS por cada acción de la alemana. Al cambio actual, esto supone que los que decidan acudir perderán 5,96 euros por título. Sin la actividad ordenada por Rato, el canje podría ser aún peor. Aun así, varios expertos teutones consultados por EL BOLETÍN han mostrado sus dudas sobre el atractivo de la OPA.
Según datos de Infobolsa, en el mes de septiembre el broker de Caja Madrid compró el 13,33% del efectivo negociado en la constructora española. En concreto ha comprado 1,7 millones de títulos por valor de 59,8 millones de euros. Es decir, a un precio medio de 34,99 euros por acción. Además, en este mismo periodo, el broker de la entidad financiera también vendió 307.000 títulos de la constructora valoradas en 10,9 millones de euros. Esto también ha supuesto un buen negocio para Caja Madrid, porque el precio medio al que ha vendido estas acciones es de 35,33 euros por unidad. Es decir, un 2,1% más caras que el precio por el que las compró.
El volumen medio de negociación de ACS, en cualquier caso, no se ha incrementado. Está en 1,4 millones de títulos mensuales, frente a la media anual de 1,59 millones de títulos.
Los expertos españoles tampoco se muestran muy optimistas sobre los resultados de la operación para hacerse con el control de Hochtief. En opinión de Daniel Pingarrón, estratega de mercados de IG Markets, “el asunto de Hochtief se le está complicando a ACS. La oposición de los directivos de Hochtief es beligerantemente contraria a la integración total en ACS”. Según el analista, una posible intervención política también influye negativamente en las previsiones existentes en torno a la OPA. “No creo que a corto plazo se alcance un acuerdo sobre la integración de ACS y Hochtief, por lo que me mantendría neutral en el valor”, ha explicado Pingarrón.
Por su parte, la analista Marta Olba, de Banesto Bolsa, publicó un informe en el que sitúa el precio objetivo de la acción de ACS en los 32,65 euros por acción. También el Banco Sabadell ha secundado esta ola de cautela de cara a la operación presentada por ACS.
La operación anunciada por la constructora española ha logrado despertar el enfado alemán. Aunque la coalición que gobierna el país -democristianos y liberales- asegura que no habrá intervención por su parte, ayer el ministro de Economía, Rainer Bruederle, advirtió de que las negociaciones debían ser “justas”. No obstante, hoy un parlamentario del partido de Angela Merkel (CDU) explicó que “no es el trabajo de los políticos mezclarse en eso”, aunque fuentes cercanas a la canciller alemana aseguran que Hochtief ya ha contactado con su gabinete para pedir ayuda.
El principal partido de la oposición, SPD, sí se ha pronunciado al respecto. El ministro económico de la región de Renania del Norte – Westfalia (la más industrializada del país), en donde se encuentra la sede de Hochtief, ha declarado que si ACS se hace con el control de la alemana “no será bueno” para la región. “Está en el interés de nuestros empleados y nuestros accionistas que Hochtief se mantenga independiente”, puntualizó.
La petrolera australiana Leighton, cuyo mayor accionista es Hochtief, ha advertido a sus accionistas que de momento se “mantengan al margen” de la OPA de ACS. Fuentes de la compañía han asegurado estar analizando minuciosamente el desarrollo de la operación. Ya son varios los rumores que apuntan a que ACS podría tener interés en vender -a medio o largo plazo- la petrolera australiana, cuyo 54% pertenece a la constructora alemana. Según los números manejados en el mercado alemán, un 72,3% de los beneficios anuales de la empresa alemana provienen de la compañía australiana. En cualquier caso, y por el momento, la directiva de Hochtief no quiere ni pensar en ser absorbida.
Ayer se debatió formalmente la OPA de ACS en Essen, la ciudad que acoge la sede principal de Hochtief. Varios centenares de trabajadores convocaron para esta jornada una manifestación para mostrar su enfado y preocupación ante el futuro de la compañía alemana. En este escenario, el presidente del comité de empresa de la constructora, Siegfried Müller, ha declarado a la agencia de noticias alemana DPA que los empleados tienen miedo de que la absorción destruya puestos de trabajo.
“Hemos prestado atención a lo que ha hecho ACS con otras empresas: en más de una ocasión ha hundido constructoras muy exitosas hasta ese momento, pero al principio decía exactamente lo mismo que ahora en el caso de Hochtief”, aseguró este portavoz. Además, Müller ha expresado su total desconfianza en las intenciones supuestamente conciliadoras de ACS. “La confianza que nos merecen las declaraciones [de ACS, que ha dicho que no cambiará absolutamente nada en la alemana] es cero, pues carece de lógica comprar una empresa y no cambiar nada en ella”.







