El Gobierno reconoce que aún no sabe quién pondrá el dinero para rescatar a los bancos

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El secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, ha señalado que el Gobierno aún no ha decidido cómo se financiarán las subastas de CatalunyaCaixa y Banco de Valencia, después de que el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) se haya quedado prácticamente sin recursos.

En declaraciones a la prensa tras su participación en el XIX Encuentro del Sector Financiero, organizado por Deloitte y ABC, Latorre ha señalado que «se están barajando todas las posibilidades» y en «breve se conocerá la fórmula elegida».

Mañana mismo comenzarán de forma oficial las subastas de Banco de Valencia y CatalunyaCaixa, pero el secretario de Estado de Economía ha asegurado que «la incógnita estará resuelta» antes de que finalicen, ya que, según ha explicado «aún hay unos plazos que hay que cumplir».

El FGD cuenta actualmente con unos recursos de apenas 2.000 millones de euros, a todas luces insuficientes para financiar esquemas de protección de activos similares a los que recibieron el Sabadell y BBVA por hacerse con la CAM y Unnim respectivamente.

Una alternativa sería que los bancos realizasen una derrama para nutrir al FGD, o bien adelantasen sus dotaciones de varios años, aunque las entidades no ven con buenos ojos esta propuesta. En el otro plato de la balanza, que el FROB realizase un préstamo al FGD, aunque el Gobierno quiere minimizar el uso de fondos públicos, más aun tras los fuertes recortes aprobados en las últimas semanas.

De la subasta pública se librará por el momento Novagalicia, ya que «no ha renunciado a la opción de compra» que tiene tras haber sido nacionalizada en septiembre del año pasado.

Durante su intervención, Jiménez Latorre ha defendido que la reforma del sector financiero marcha «al ritmo marcado», con la puesta en marcha ya de tres operaciones de concentración: CaixaBank – Banca Cívica, Ibercaja -Caja 3, y Unicaja – Caja España-Duero, a las que se suman la adjudicación de Unnim al BBVA.

El secretario de Estado ha destacado que una vez que culmine la reforma financiera, «se disiparán las dudas» sobre los activos inmobiliarios en los balances de los bancos, y las entidades podrán acceder de nuevo a los mercados mayoristas de financiación, restaurando de ese modo el flujo de crédito.

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