El PIB de Irlanda de los últimos 10 años podría revisarse al alza tras la multa a Apple

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Seamus Coffey, profesor de economía en la Universidad de Cork, asegura que el PIB de Irlanda habría crecido entre un 6% y 8% desde 2010. Las cifras del PIB de Irlanda de la última década podrían tener que revisarse al alza después de que la Comisión Europea obligara a Apple a pagar al país 13.000 millones de euros en impuestos no cobrados entre 2003 y 2014. Una factura que podría alcanzar los 19.000 millones teniendo en cuenta los intereses.
 
Si la compañía de la manzana mordida finalmente abonara esta cifra a las arcas irlandesas, y entendiendo que el dinero correspondería a la recaudación de impuestos de los citados años, el importe debería ser contabilizado en el PIB. Así lo entiende el experto Seamus Coffey, profesor de Economía en la Universidad de Cork.
 
Según Coffey, en unos cálculos de los que se ha hecho eco The Guardian, la revisión de los datos, que podría ser requerida por la agencia de estadísticas europea Eurostat, mostraría que la economía irlandesa habría crecido entre un 6% y un 8% al año desde 2010. Esto supondría un cambio muy significativo, pues de acuerdo a las cifras actuales el PIB de Irlanda se mantuvo sin cambios en 2011 y se contrajo en 2012.
 
Tras una investigación de tres años, Bruselas determinó que el fabricante del iPhone había recibido un trato de favor fiscal en Irlanda que le permitió abonar una tasa de impuestos de alrededor de menos del 1%, incluso del 0,005% en 2014, en lugar de la tasa del 12,5% del Impuesto de Sociedades que deben pagar otras empresas. El organismo comunitario considera que esta ventaja supone una ayuda estatal contraria a las normas europeas, por lo que instó a Irlanda a recuperar los tributos atrasados que debería haber cobrado.
 
En base a un resolución emitida por el gobierno irlandés en 1991, revisada en 2007, lo que hizo para reducir su factura fiscal Apple hasta 2025, cuando modificó su estructura, fue distribuir la mayoría de los beneficios fuera de Irlanda, a una ‘administración central’ que, realmente, solo existía sobre el papel. De esta forma, una gran parte de las ganancias quedaban libres de impuestos y solo una pequeña parte de los beneficios se distribuían a las sucursales irlandesas para acatar la tasa de impuestos del 12,5% del país.
 
“Si la Comisión Europea han determinado que esta ganancia debe ser gravada en Irlanda, debe reflejarse en las cifras del PIB”, sostiene Coffey.
 
Pero la modificación de las estadísticas del crecimiento económico tendrían otras implicaciones, que pasarían precisamente por una mayor contribución a la UE. En julio, el ministro de Finanzas, Michael Noonan, quien ha propuesto apelar la decisión de Bruselas, confirmó que Irlanda tendría que aportar 280 millones de euros adicionales al presupuesto de la UE debido a una reciente revisión del crecimiento.
 
Esa revisión, referente al PIB de 2015, mostró un crecimiento anual del 26,3%. Según la Agencia Nacional de Gestión de la Tesorería del país, que gestiona la deuda de Irlanda, el alza se debe a que una serie de grandes multinacionales movieron su domicilio fiscal a Irlanda, lo que aumentó en 300.000 millones en el capital del país.