La Comisión Europea ha confirmado el veto a la venta de O2, la filial de Telefónica en Reino Unido, a su competidor chino Hutchison. La Comisión Europea ha prohibido finalmente la venta de O2, la filial británica de Telefónica, al fondo chino Hutchison. La comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, ha anunciado este mediodía la esperada decisión.
El argumento que esgrime Bruselas es que, si se produjera la venta, el mercado de telefonía móvil en el país se quedaría reducido prácticamente a tres compañías, Hutchison, BT y Vodafone, por lo que, en su opinión, se vería afectada la competencia, así como el servicio ofrecido a los consumidores.
El grupo chino propuso varias soluciones para evitar la concentración del mercado: la cesión a los operadores móviles virtuales del 30% de la capacidad de su red, la venta de su 50% en el capital una compañía virtual y la congelación de las tarifas móviles durante los próximos cinco años.
Pero no ha sido suficiente para convencer al departamento que dirige Vestager, que ha apuntado además que la transacción “perjudicara a la innovación en el sector de las comunicaciones móviles”.
Se trata de la primera vez que la Comisión Europea se opone a una operación de este tipo en el sector de las telecomunicaciones. Y llega además en pleno debate sobre el Brexit, por lo que el documento de Bruselas sobre el veto será mirado con lupa.
Telefónica, que celebrará mañana su junta general de accionistas, la primera con José María Alvarez-Pallete al frente de la compañía después de que César Alierta dejara la presidencia, ya tiene sobre la mesa “varias alternativas”, como apuntó hace unas semanas durante la ‘conference call’ de los resultados del grupo, el director financiero, Ángel Vilà. Podría considerar la posibilidad de emitir híbridos.







