Las cajas de Castilla y León se resisten a iniciar procesos de fusión

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Pese a las advertencias del Banco de España y a la intervención de Caja Castilla La Mancha (CCM), las cajas de ahorro parecen reticentes a impulsar modelos de integración. En el caso de Castilla y León, la resistencia proviene de las pequeñas cajas, que temen más perder su independencia que la gravedad de la crisis económica.

Así, el proceso iniciado por Caja España y Caja Duero ha recibido la oposición radical de las otras entidades de la autonomía.

La caja más opuesta al proceso de integración es Caja Círculo. Tanto su presidente, Ignacio Mijangos, como su Consejo de Administración han reiterado su rechazo al proceso, al considerar que dicho proyecto no aporta “ninguna ventaja, ni beneficio claro para sus clientes y trabajadores”.

Una postura más tibia presenta Caja Ávila. Su presidente, Agustín González, señaló en una de sus primeras actividades como presidente de la Federación Regional de Cajas de Ahorros, cargo que ostentará durante un año, que “las seis cajas podrían sobrevivir por separado” sin un proceso de integración. No obstante, “desde Caja de Ávila se ve con buenos ojos el camino (iniciado por Caja Duero y Caja España), y si son pasos que se dan con seguridad y abre un camino bueno, los demás también lo podríamos seguir”.

También a la expectativa se sitúa Caja Segovia, que ha reconocido a EL BOLETÍN que “ahora mismo todos somos conscientes de que hay que buscar soluciones para un mayor fortalecimiento del sector financiero, pero eso no significa que vaya a ser mediante una integración o una fusión”. De todas formas en la entidad segoviana tratan de “ser discretos, y comunicar sólo cuando haya algo confirmado”. Una posición similar de discreción y prudencia presenta Caja Burgos.

Por el momento, lo único concreto es que se han iniciado conversaciones para una integración entre Caja España y Caja Duero con el objetivo de fortalecer “el músculo financiero de Castilla y León”. Aunque por el momento el proceso lo han iniciado estas dos entidades, que ya han firmado un Protocolo de Confidencialidad para estudiar sus cuentas, han señalado que “están abiertos” a que entren el resto de cajas.

De todas maneras, las conversaciones están en “fase inicial”, según han reconocido a este diario los portavoces de las cajas, por lo que el camino se anticipa largo y tortuoso.
En octubre del 2008, ya hubo en marcha un proceso de integración, impulsado esta vez desde el punto de vista político por la Junta de Castilla y León, gobernada por el PP, y con el apoyo del PSOE y agentes sociales, pero las cajas lo rechazaron en el último momento.

Los procesos de integraciones podrían trascender a la propia autonomía. En algunos ambientes financieros se ha lanzado, por ejemplo, la idea de que Caja Madrid podría ser una seria alternativa para integrar bajo su estructura a Caja Segovia y a Caja Ávila, aunque por el momento ninguna de las tres entidades ha querido hacer comentario alguno sobre esta posibilidad. A priori, la coincidencia política entre los gobiernos de Castilla y León y Madrid, ambos del PP, podría funcionar como un impulso para el proceso.

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