La entidad que plantea, para compensar, un ‘plus’ de 200 euros brutos al mes en 11 pagas, lo que equivale a unos 10 euros por día laboral. La intención de BMN de ampliar el horario a 130 de los 675 empleados con los que cuenta en plantilla ha levantado las protestas de los sindicatos, que critican que al mismo tiempo el banco rescatado continúa cerrando sucursales. El próximo 25 de febrero se abrirá el periodo legal de consultas para la modificación de estas condiciones laborales, que la entidad justifica argumentando mayor rentabilidad al estar las oficinas abiertas más horas.
“Sorprende que en esta nueva propuesta, la empresa hable de incrementar el volumen de negocio al aumentar el horario y, sin embargo, por otra parte estén cerrando oficinas actualmente rentables y otras que ya abren en jornada de mañana y tarde”, critica Alberto L. Martín, secretario general de SESFI-CSICA.
Desde la formación sindical, subraya Alberto L. Martín, “no creemos que abrir las sucursales durante 12 horas al día vaya a generar nuevo negocio”. “Apostamos, en cambio, por la innovación en productos y nuevos canales financieros”.
SESFI-CSICA tampoco comparte la propuesta de la entidad que plantea, para compensar, un ‘plus’ de 200 euros brutos al mes en 11 pagas, lo que equivale a unos 10 euros por día laboral; es decir, vendría a ser como el precio de un ‘menú del día’, considera el sindicato. Además, a los que no les afecte la jornada partida no tendrán derecho a compensación alguna. Por otro lado, quienes trabajen en sábado, tan sólo dispondrán de un día de descanso compensatorio.
En una línea similar se expresa UGT, que en una circular critica “una jornada partida inviable, sin regular y una vez más nacida de las famosas prisas de la entidad”. “Les debe de parecer pocas las horas que tienen que hacer los compañeros de oficinas que están ahogados de trabajo, sometidos a una presión comercial cada día mayor y más insufrible, y ahora con más jefes pidiendo informes”, considera la formación, que critica que “la jornada partida es una clara vulneración del principio de conciliación de la vida laboral y familiar que ampara la legislación vigente”.
“A ver si de una vez la empresa se da cuenta que no es cuestión de horas presenciales, sino, de calidad y eficiencia en la toma de las decisiones empresariales”, concluye UGT.







