El organismo buscará obligar a las compañías a que tributen en cada país por los beneficios que obtienen en él. “Inaceptable” es el adjetivo que ha utilizado el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la Comisión Europea, Pierre Moscovici, para definir la ingeniería fiscal que realizan grandes empresas para evadir impuestos. Y por ello, el organismo ha propuesto este jueves una serie de cambios para desarmar esos recovecos a los que recurren las multinacionales para sufrir menor presión fiscal.
Un primer paso desde Bruselas que busca obligar a esas grandes empresas a que tributen en cada país por los beneficios que obtienen en él y así acabar con los regímenes fiscales nacionales que ayudan a las compañías a esquivar sus obligaciones con el fin de mantener las inversiones. Una medida que requerirá el visto bueno del Parlamento Europeo y el apoyo unánime de los Veintiocho, tal y como ha informado Europa Press.
“Es inaceptable que cada año las arcas públicas de los Estados miembros dejen de ingresas miles de millones de euros con los que se podrían financiar servicios públicos como escuelas y hospitales”, ha denunciado el francés Moscovici. Para evitar eso, desde Bruselas esperan poder crear un sistema fiscal “más justo, transparente y eficiente” . Unos mecanismos fiscales actuales que han permitido que las grandes empresas hayan evitado el pago de entre 50.000 y 70.000 millones de euros en impuestos en la Unión Europea.
Con el fin de acabar con esa ingeniería, el Ejecutivo comunitario apuesta por una estrategia “coordinada” a escala europea y que unifique el sistema fiscal en los 28 países que conforman la Unión Europea. El paquete de medidas, sin embargo, no incluye ninguna para crear una base común consolidada del impuesto de sociedades, idea a la que se resisten varias capitales, pero que Moscovici ha dicho que quiere “reimpulsar” con una propuesta específica este año.
Otra de las propuestas que quiere impulsar Bruselas será la obligación de que las multinacionales informen a las autoridades de cada país de los ingresos que genera en su territorio y lo que tributa, lo que permitirá “cruzar” las declaraciones de las empresas entre los Estados miembros.
Una información que, según Moscovici, será confidencial y que no se hará pública. Aun así, el comisario ha reconocido que es necesario elevar el listón de la transparencia y por ello ha aventurado que va a realizar una evaluación de riesgo para determinar si levantar el secreto sobre esos datos podría dañar la competitividad de las empresas.
Unos deberes que Bruselas volverá a tratar en “primavera” con una propuesta sobre transparencia, una vez se valore si elevarla puede resultar “hostil” a la competencia. “Iremos más lejos si vemos que no daña la competencia de nuestras empresas, esperaremos a conocer la evaluación de impacto”, ha explicado.
Por último, la Comisión Europea ha planteado un nuevo método basado en tres fases para elaborar una “lista de terceros países” que se nieguen a “jugar limpio” y actúen como paraísos fiscales.







