El FMI presenta sus revisiones de crecimiento mundial para 2016 y rebaja en gran medida las de Arabia Saudí por la caída del petróleo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha presentado este martes sus revisiones de crecimiento mundial para 2016 y los nuevos pronósticos no han sido buenos. El desplome de las materias primas, el hundimiento de los precios del petróleo y un dólar más fuerte no permiten una revisión de los datos al alza, y las revisiones han sido especialmente duras para ciertas economías, como la de Arabia Saudí, que se ve ahogada en la crisis del crudo.
Si bien las proyecciones presentadas por el FMI el pasado octubre apuntaban a que este año la economía global crecería un 3,6%, hoy esa cifra se ha revisado para cortarse dos décimas: el fondo apunta ahora a que la economía mundial se expandirá un 3,4% en 2016. En las mismas líneas, también se han recortado las previsiones de crecimiento para 2017, que se han recortado de un 3,8% a un 3,6%.
Los pronósticos dejan mucho que desear y ensombrecen el arranque del año. Hay que contar, además, con que el FMI estima que la economía creció un 3,1% en el ya pasado 2015, lo que supondría la expansión más modesta desde la recesión de 2009.
De momento, el petróleo, la desaceleración en los mercados emergentes y el estancamiento económico de los países en desarrollo no facilitarán el crecimiento de la economía en todo el globo. Pero los resultados son especialmente duros para ciertas economías.
El desplome de los precios del crudo, por ejemplo, dejará en una posición especialmente delicada a Arabia Saudí. De acuerdo al FMI, se espera que el país crezca este 2016 al ritmo más lento que registra desde 2002.
Las revisiones han situado al crecimiento económico del mayor exportador petrolero del mundo en un 1,2%. Una cifra especialmente baja, contando con que el crecimiento fue del 3,6% en 2014, y con que la estimación de crecimiento del 2015 se sitúa en torno al 3,4%.
Cabe mencionar que las proyecciones de 2017 apuntan ahora a un crecimiento por valor de un 1,9%. Con todo, ambas revisiones para los dos próximos años se recortan en un 1% frente a las estimaciones previas, lo que parece vaticinar que el FMI espera que la crisis del petróleo deje en una situación especialmente delicada a los exportadores.
Las prolongadas caídas del petróleo han dejado a Arabia Saudí un déficit presupuestario de hasta 98.000 millones de dólares, lo que obligará a la economía a acogerse a diversas medidas para recortar gastos de forma eficiente.







