Los republicanos de EEUU se oponen al acuerdo, mientras que las compañías de la industria energética minimizan el impacto inmediato del pacto suscrito por cerca de 200 países. El optimismo reinante tras la firma del acuerdo de París por parte de 195 países para hacer frente al cambio climático ha tardado pocas horas en difuminarse. Pese a las valoraciones positivas del presidente de EEUU, Barack Obama; la canciller alemana, Angela Merkel; o el Papa Francisco; las primeras trabas a este pacto “histórico” han comenzado ya a emerger.
El acuerdo propone “mantener el aumento de las temperaturas por debajo de los 2ºC con respecto a los niveles preindustriales y perseguir los esfuerzos para limitar el aumento a 1,5ºC”, lo que requiere unos recortes de emisiones mucho mayores a los que se estaban planteando hasta ahora los Gobiernos. Por ello, muchas voces apuntan que la meta es tan solo “aspiracional”, como ha asegurado Amber Rudd, secretaria de Energía y Cambio Climático de Reino Unido, según recoge Financial Times.
Por su parte, la industria energética minimiza el impacto que este acuerdo tendrá para sus negocios. Benjamin Sporton, director de la Asociación Mundial del Carbón, aseguró al citado medio que el marco suscrito por cerca de dos centenares de países no supondrá de momento un profundo cambio para las empresas de este sector, pues aún será un combustible muy usado en los países en desarrollo. En la misma línea se muestra la industria del petróleo: EnQest, un gigante de este sector en Reino Unido, asegura que se enfrentan a preocupaciones más inmediatas que el acuerdo climático de París, al que ha calificado como un objetivo “de proceso muy lento”.
Pero además de encontrarse con cuestionamientos sobre el potencial real del pacto, el acuerdo de París se ha topado con el total rechazo de los republicanos estadounidenses, que no están dispuestos a acatar lo acordado. “Este acuerdo no es vinculante para el Congreso, y vamos a seguir centrándonos en una política energética que promueva los abundantes recursos naturales de EEUU”, ha señalado a Financial Times el presidente republicano de la Cámara de Representantes, Paul Ryan; mientras que Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en el Senado, ha recordado que la propuesta estadounidense se basó en medidas defendidas por Obama que fueron impugnadas en los tribunales.







