El impuesto sobre transacciones financieras en principio tuvo como objetivo comenzar a cobrarse en enero de 2014. Ahora, como pronto, entraría en vigor en 2017. Un total de 10 países de la Unión Europea acordaron ayer las líneas generales de un futuro acuerdo para establecer un impuesto sobre las transacciones financieras, la popularmente conocida como tasa Tobin.
En principio, la tasa gravaría tanto las acciones como los derivados, pero no tendría impacto sobre la deuda soberana. Del mismo modo, quedan aspectos fundamentales por decidir, como el tipo impositivo final. Los países impulsores del impuesto se dan esta vez hasta junio de 2016 para alcanzar el acuerdo final, lo que retrasaría la implantación de la tasa hasta 2017.
Los analistas de Ahorro Corporación señalan en un informe que la noticia es a priori negativa para BME, ya que estiman que la puesta en marcha de la tasa Tobin tendría un impacto negativo del 10% sobre los volúmenes negociados de Renta Variable. No obstante, dudan sobre la implantación final de dicho impuesto, en tanto que los países que abogan por el mismo prorrogan continuamente el acuerdo final sobre una tasa que en principio tuvo como objetivo comenzar a cobrarse en enero de 2014.
Por otra parte, de los 11 países que inicialmente apoyaban la propuesta, Estonia anunció ayer su retirada. De este modo, la implantación del impuesto sobre las transacciones financieras quedaría respaldada por España, Italia, Bélgica, Alemania, Grecia, Francia, Austria, Portugal, Eslovenia y Eslovaquia.







