El juez ha sentenciado que no hay pruebas de que la sucursal bancaria le explicara al afectado “de forma y modo que ello pudiera ser comprendido” que la deuda era “perpetua” y que podía perder capital. El Juzgado de Primera Instancia número 68 de Madrid ha condenado a Bankia a devolver a una pareja de ancianos 250.000 euros que invirtieron en participaciones preferentes porque considerar que este producto financiero es “algo sencillo y de fácil comprensión es un insulto a la inteligencia”.
El juez que lleva el caso, Javier Mauleón, ha indicado en la sentencia que el grado de complejidad de las preferentes es “más que elevado” y para entender su alcance y riesgo se necesitan unos conocimientos económicos y financieros muy específicos o una “intensa” investigación, según informa Europa Press.
Así, el magistrado ha dado la razón a la pareja de octogenarios al entender que su declaración es “firme y convincente”, mientras que los testimonios de la entidad no dan “crédito en nada”.
Y es que, el hombre, que tenía estudios primarios y ningún conocimiento financiero, ha declarado ante el juez que tenía una relación de confianza con su sucursal bancaria y que adquirió participaciones preferentes, que según se recoge en el auto judicial eran de vencimiento perpetuo, con posibilidad de amortización por el emisor a partir del quinto año.
Asimismo, el anciano explicó al juez la procedencia de sus ahorros, su estado familiar y las necesidades de disposición que tenían él y su esposa -ya fallecida-, que por esos momentos estaba enferma.
La sentencia del juez niega tener pruebas suficientes para acreditar que el personal de la entidad le comunicara que la deuda que estaba adquiriendo era “perpetua” y que podía perder capital “de forma y modo que ello pudiera ser comprendido”.







