Las ‘tarjetas b’ de Caja Madrid, la punta del iceberg

Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid
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Los 14 años de Miguel Blesa al frente de la entidad han quedado marcados por varios escándalos, entre ellos la compra del banco de Miami y la emisión de las preferentes. El escándalo de las ‘tarjetas b’ que utilizaban los consejeros y directivos de Caja Madrid es sólo el último escándalo (por el momento, al menos) que surge alrededor de la gestión de la entidad madrileña durante los 14 años en los que Miguel Blesa fue su presidente. La emisión masiva de participaciones preferentes o la controvertida compra del City National Bank of Florida son también parte de la herencia que dejó la etapa de Blesa y que actualmente investiga la justicia.

Uno de los asuntos más polémicos es el que se refiere a las participaciones preferentes. Estos títulos híbridos de capital, muy complejos y perpetuos, se colocaron entre pequeños ahorradores que en muchos casos creían que compraban un depósito a plazo fijo. Aunque no fue un fenómeno exclusivo de Caja Madrid, sino que casi todas las cajas emitieron con profusión estos títulos, fue la entidad entonces presidida por Blesa la que realizó la mayor emisión.

En concreto, en 2009 Caja Madrid lanzó una emisión de 1.500 millones de euros en preferentes, pero decidió ampliarla hasta 3.000 millones dada la alta demanda recibida. Estos títulos debían pagar un cupón del 7% durante los primeros cinco años, plazo a partir del cual la remuneración pasaría a ser de Euríbor más el 4,75%. Sin embargo, tras el rescate de Bankia, banco heredero de Caja Madrid tras la fusión de ésta con Bancaja y otras cinco cajas de menor tamaño, miles de pequeños ahorradores quedaron atrapados en estos títulos.

Cinco años después de esta macroemisión, aún hay afectados a la espera de poder recuperar sus ahorros. Para ello, han tenido que confiar en los procesos de arbitrajes puestos en marcha por el ministro de Economía, Luis de Guindos, o directamente acudir a los juzgados. Estas participaciones preferentes se encuentran entre los asuntos que investiga el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu dentro del caso Bankia.

Otro asunto que ha llegado a los juzgados es la compra de City National Bank of Florida por parte de Caja Madrid. La entidad entonces presidida por Blesa adquirió el 83% de City en abril de 2008 por 927 millones de dólares, en la que fue la mayor inversión en el extranjero de la caja madrileña. Dos años, después, ya con Rodrigo Rato a los mandos, compró el 17% restante por 190 millones de dólares, a los que se sumaron alrededor de otros 100 millones para compensar las pérdidas de años anteriores.

A tipos de cambio actuales, la caja invirtió casi 1.000 millones de euros en la compra del City National Bank of Florida. El año pasado, el nuevo consejo de Bankia presidido Por José Ignacio Goirigolzarr dio luz verde a la venta del banco a la entidad chilena Banco de Crédito e Inversiones por 882,8 millones de dólares (alrededor de 683 millones de euros).

Esta operación también llevó al banquillo, e incluso a una visita fugaz a la cárcel, a Miguel Blesa, si bien hasta el momento parece que la parte peor parada del juicio es la del juez que instruyó el caso, Elpidio José Silva. No obstante, la magistrada del Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid, Raquel Robles, reactivó la semana pasada la investigación.

La investigación por la compra del banco de Miami se derivó, a su vez, del caso que ya instruía el juez Silva por la concesión de un crédito de 26 millones de euros al empresario y expresidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y que se encuentra también en el limbo a la espera de que se reactive

Blesa tampoco ha podido evitar estar inmerso en otra de las grandes polémicas que rodean a la desaparición de las antiguas cajas de ahorros: las indemnizaciones millonarias que se llevaron los gestores que las llevaron a la quiebra. De nuevo, el más mediático de todos estos gestores es, sin duda, Miguel Blesa, que cobró una indemnización de 2,8 millones de euros tras abandonar Caja Madrid en plena disputa entre el entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruíz Gallardón, y la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre.

Sólo un mes después de abandonar la entidad, Blesa se compró una mansión valorada en 2,15 millones de euros que pagó al contado, tal y como desvelaron los polémicos correos que cruzó el banquero con otros consejeros y directivos de la entidad.

Se estima que como presidente de Caja Madrid, Blesa ganaba unos tres millones de euros al año. No obstante, se quedó sin cobrar, al igual que el resto de los directivos de la entidad, el bonus de 25 millones al que en principio tenía derecho, y que anuló su sucesor, Rodrigo Rato.

Blesa había establecido que los 10 directivos recibirían un incentivo a largo plazo (ILP) consistente en una remuneración adicional ligada a los resultados anuales de la caja. La retribución se articuló a través de una póliza de seguro para los integrantes de la cúpula, a cobrar al cumplir los 65 años. Caja Madrid estaba obligada a realizar una aportación al seguro, cada cuatro años, y en un único pago. En total, 25 millones de euros.

Miguel Blesa llegó a la presidencia de Caja Madrid en 1996, ‘apadrinado’ por José María Aznar, y no dejó su cargo hasta 2009, tras la disputa entre los entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.