Opinión

Dos españoles, un ruso, dos vietnamitas, un venezolano y un cubano atrapados en La Habana

Pero no ha sido así. Es real. Lo ha contado mi amigo de la infancia Yuri Brizuela, hijo de padre cubano con madre ucraniana y residente en Rusia que iba como desafortunado pasajero.

Ocurrió durante ese mega apagón en el Hotel Nacional de Cuba que por unas cincuenta horas dejó a la isla sin fluido eléctrico. Unos treinta minutos atrapados en la cabina debido un fallo técnico que impidió poner en marcha el equipo generador de la emblemática instalación.

Y comenta Yuri que para aliviar tensiones le dio por tratar temas internacionales de actualidad que no lograron mayor efecto porque todos se miraban a los ojos sin palabra alguna y cuando no, fijaban la vista hacia el techo del ascensor.

Apagón en la Habana (Foto: Yuri Brizuela)

Nadie se movía. Parecían esas estatuas vivientes que adornan pintorescos sitios coloniales de la ciudad. La gente, por lo general, le da por pensar que estando inmóviles no corren el riesgo de que el aparato se desprenda y caiga de manera letal para todos sus ocupantes.

Ni una broma de buen gusto del venezolano logró traer tranquilidad y mucho menos una sonrisa. Los vietnamitas, reyes de la calma y la paciencia, escudriñaban cada rincón de esa devenida celda de castigo tal vez en plan fuga; los españoles, sin posibilidad de traducción simultánea no hacían más que repetir eso de “puta suerte, jodé”, mientras que el ruso lanzaba un soliloquio que nadie comprendía excepto Yuri.

El cubano, también como corresponde en la narrativa de cualquier chiste que involucre a varias nacionalidades, intentó llamar a la calma con ese socorrido mensaje de que “tranquilos, que esto se resuelve”.

Ya comenzaba a notarse la falta de oxígeno cuando aquello comenzó a moverse con esa parsimonia que los caracteriza. Aparecieron entonces las primeras sonrisas. Un viaje corto que parecía interminable, aunque el hotel no va más allá de las diez plantas.

Al llegar a “tierra” hubo abrazos, reverencias y apretones de mano en los improvisados kamikazes. Si no fueron todos de cabeza hacia el bar del hotel fue porque tenían otras urgencias y deberes o nadie quería pagar la factura.

Queda, pues, para obra y gracia de la imaginación de cada cual si en el hipotético caso de verse en la necesidad de lanzar por la escotilla de seguridad a cada uno de los pasajeros, cómo hubiera sido el orden de obligado descenso en ese ascensor. Faltaría un estadounidense, aunque según Yuri, ahí estaba el espíritu de Barack Obama y su comitiva en aquella memorable visita a la isla en 2016.

Mucho que me hubiese gustado escuchar la versión vietnamita.

Acceda a la versión completa del contenido

Dos españoles, un ruso, dos vietnamitas, un venezolano y un cubano atrapados en La Habana

Aurelio Pedroso

Entradas recientes

La ONU alerta de perspectivas sombrías para la crisis alimentaria en 2026

La inseguridad alimentaria aguda continúa concentrada en un reducido grupo de países, especialmente afectados por…

8 horas hace

Wall Street bate récords impulsado por tecnológicas y el diálogo entre EEUU e Irán

El avance bursátil de la jornada se apoyó en una combinación de resultados empresariales sólidos…

8 horas hace

El valor del servicio postventa: ¿qué hacer si tu casa de obra nueva tiene desperfectos?

¿Qué te viene a la mente cuando piensas en comprar una vivienda de nueva construcción?…

10 horas hace

El Ibex 35 sufre su segunda peor semana por la guerra de Irán al caer un 4,29%

La Bolsa española ha vivido una semana claramente bajista, con ventas continuadas y un deterioro…

14 horas hace

La ‘lista negra’ de China a empresas europeas de defensa golpea a Indra en Bolsa

El Ministerio de Comercio de China ha decidido incluir en su lista de control de…

14 horas hace

La AIE prevé un cambio estructural en la energía por Ormuz: Renovables al alza y petróleo a la baja

La crisis ha reabierto el debate sobre la dependencia de los combustibles fósiles en un…

14 horas hace