Disrupción: más que tecnología y negocios

Criptomonedas

La «innovación disruptiva«, como concepto, apareció en el panorama de los analistas de negocios y de la gestión a mediados de los ’90. El reconocimiento de su impacto masivo en el dinamismo societal -tecnológico, económico, organización, políticas, gestión, cultura, etc.- es un fenómeno de la década actual.

Hoy, la innovación disruptiva masiva, o el complejo de disrupciones en diversos ámbitos, son un insumo analítico inevitable para comprender lo que pasa, tomar conciencia de los escenarios abiertos y discernir sobre las posibilidades de éxito, inevitablemente -es la realidad que enfrentamos- dentro de procesos de esa naturaleza.

Tareas nada sencillas. Las situaciones disruptivas -se irrumpe contra lo establecido y sus tendencias y se abre un devenir incierto- exige condiciones y capacidades de análisis y gestión nada «amigables».

En primer lugar, las situaciones son de alta complejidad (cantidad de factores interrelacionados presentes), dinamismo (aceleración del cambio) e incertidumbre y riesgo (con dificultad de pronóstico). Son entornos de exigente manejo profesional.

En segundo lugar, son de difícil predicción, lo que obliga -inevitablemente- al recurso de la Prospectiva. La disrupción, en sí misma; pero, también su choque con las tendencias establecidas, con fuerza inercial, dan lugar a escenarios diversos. Diferimos de quienes plantean que hay tendencias o megatendencias a partir de las disrupciones. En vez de tendencias, lo que hay es una lidia dura con escenarios. Las tendencias tienen historia, prosapia; los escenarios, incertidumbres.

Esos escenarios son, bien analizados, de factores, opciones y devenires muy diversos. Y, un poco más tarde, en el momento del paso de la prospectiva a la estrategia -el inicio de la construcción de otra historia- se exige muy buen análisis de esas opciones, claridad de miras y confianza en el control de los recursos y el entorno.

Por ejemplo -temas de entorno-, en cuál medida las posibilidades de desarrollo de un proceso disruptivo cualquiera (el de la Criptoeconomía, por ejemplo) dependen del marco legislativo general y específico (con apertura o no de procesos efectivos de cambio modernizador) y del abordaje de la regulación (con el reconocimiento de sus diversas aproximaciones, algunas de ellas claramente favorecedoras; pero, otras, inerciales o retrógradas).

¿Qué puede pasar en un proceso nacional, discursivamente favorable a la Criptoeconomía, pero limitado en su exploración prospectiva, en el diseño conceptual amplio de su desarrollo, por ejemplo, en la consideración de los agentes involucrados, las concreciones legislativas necesarias, la nueva institucionalidad requerida, sus exigencias a la organización del nuevo ecosistema, su claridad estratégica, su «inventiva» regulatoria y sus normas, organizaciones, rutinas, etc.?

La Criptoeconomía refiere nuevos modelos complejos de dinamismo monetario, un avance descentralizador del campo de negocios financieros, un neto nuevo modelo de valor estimulante de innovaciones, la disminución de costos transaccionales asociados a señoreajes y poderes fácticos, etc.; pero, exige «inteligencia deontológica».

¡Ah! Llegamos al llegadero. El megaescenario deseable -que no la megatendencia- es que no hay desarrollo futuro pleno de los mejores escenarios de la situación actual, sin una asunción conjunta de las tareas de desarrollo (tecnología y negocios), legislación (Marco institucional y límites formales) y regulación (Marco de gestión para el avance óptimo). Ergo, la Deontología es un invitado necesario a los procesos disruptivos actuales. Complejo y disruptivo, ¿cierto?. Y hay más. Por favor, que se tome como mensaje al ecosistema de las instituciones de vocación global.

***Santiago J. Guevara G., es economista venezolano, experto en Prospectiva, Estrategia y Gestión. Profesor universitario jubilado. Ejerce la Coordinación Adjunta de la Materia Interescuelas de FACES-UC (Universidad de Carabobo) en «Gerencia y Finanzas de Criptomonedas y Criptoactivos» y es facilitador del Diplomado en Criptomonedas del Ceate-FACES-UC. Es líder promotor del «Grupo de Deontología de la Criptoeconomía», basado en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo.