Miguel Díaz-Canel
¿De qué hablarán más allá de esos temas casi obligados y protocolares de amistad y colaboración ahora que debe ser mutuamente beneficiosa para ambos países que ya no son “hermanos”?
En la mesa del Kremlin (en ruso, ciudad fortificada) se hablará, como plato fuerte, del tema de la guerra, problemática común porque ambos están en plena faena bélica madrugada, mañana, tarde y noche.
El eslavo, en su contienda de cañonazos con la vecina Ucrania; el cubano, en la conflagración económica impuesta desde la Casa Blanca con ese inhumano bloqueo más los problemas internos también de orden económico que para nada tienen relación con las decisiones imperiales.
Habrá que negociar una vez más. No será mucho lo que pueda ofrecer Cuba como no sea algo relacionado con su posición estratégica entre ambas américas, que ojalá sea de carácter comercial, de inversión de capital y no militar.
Moscú estará en mejores condiciones y nadie debe poner en duda que Putin y su equipo tienen sobradas experiencias en el arte de la negociación. Estará dispuesto a la ayuda, pero algo debe recibir a cambio. Lo de gratis obedece a otros tiempos cuando lo de la hoz y el martillo.
La visita de Díaz Canel, en su peculiar recorrido por Argelia, Turquía, Rusia y China resulta de suma importancia para el destino inmediato de la isla. Todo depende de los resultados que se puedan obtener. Y que conste, que no soy ni especialista ni mucho menos analista.
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Díaz-Canel en busca de Putin
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