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Cuba no olvida al Alzheimer

Alzheimer
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La comunidad científica cubana está a punto de lograr un fármaco que desde hace años (comenzó en 2017) ha sido sometido a los más variados pasos de rigor protocolar establecidos en cualquier lugar de este mundo para combatir con éxito al Alzheimer en los estados ligero y moderado.

Y muchos se preguntarán cómo una isla tan pequeña, con indicadores de una cuestionable y malabar economía como ejemplo ilustrativo, haya podido alcanzar en tan breve tiempo, un grupo de vacunas de probada eficacia contra la Covid-19 y otras tantas como el cáncer de pulmón.

Siguiendo la pista desde los primeros intentos en el campo de la biotecnología casi medio siglo atrás, se podría encontrar la respuesta en el esfuerzo por alcanzar niveles correspondientes al primer mundo con adecuada tecnología y un capital humano de reconocimiento internacional.

NeuroEpo se trata de una novedosa formulación de Eritropoyetina humana recombinante pendiente ya de la aprobación de la entidad regulatoria nacional. Los científicos locales, en mayoría jóvenes, han logrado obtenerla con características similares a la producida por el cerebro. Un éxito nacido en el Centro de Inmunología Molecular (CIM) en colaboración con otras instituciones científicas nacionales.

En medio de estas notas de sábado en la mañana, se escucha por menos de sesenta segundos un tableteo de armas de fuego y explosiones pirotécnicas. Para quienes vivimos una o dos guerras se trata de una tibia escenificación bélica, pero no así para los primeros en reaccionar: perros en asustadizos ladridos y gatos en busca de algún refugio temporal. Luego, en vecinos no enterados del ejercicio “Día nacional de la defensa” que con ventanas a medio abrir preguntan a gritos qué sucede.

Cuba se prepara para una guerra convencional que a mi juicio nunca ocurrirá y en paralelo trabaja para lograr que el mal del olvido nunca llegue a nuestras mentes. Un sábado para aplaudir al NeuroEpo con el Kalashnikov en ristre.