¿Crisis de deuda? Los tipos largos aprietan a las grandes potencias y elevan la factura de intereses

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¿Crisis de deuda? Los tipos largos aprietan a las grandes potencias y elevan la factura de intereses

Japón marca máximos en los tramos superlargos, Reino Unido roza 5,6% a 30 años y el coste financiero sube mientras los bancos centrales reducen apoyos.

Tipos de interés
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Los rendimientos soberanos han repuntado con fuerza en 2025, con Japón como epicentro del largo, Reino Unido liderando el tramo a 30 años y EEUU y la zona euro manteniendo tipos elevados. En este contexto, la combinación de deuda/PIB alta y intereses crecientes alimenta el debate: ¿entramos en una fase de precrisis de deuda? España resiste mejor que sus pares, pero encara un 2026 más exigente en financiación.. El mercado ha pasado de mirar el corto plazo a escrutar la parte muy larga de las curvas. El encarecimiento del 20–30 años en Japón y Reino Unido, unido a déficits persistentes en las mayores economías, ha elevado la prima exigida para financiar a los Estados. La etiqueta “crisis” suena prematura; lo que sí es evidente es una transición hacia una tensión estructural de deuda: más volumen a refinanciar, menos comprador cautivo y una factura de intereses que condiciona los presupuestos. La presión no nace de un único shock, sino de la suma de déficits, tipos reales positivos y balances de bancos centrales en retirada Japón: el epicentro del extremo largo El JGB a 30 años ha rebasado el 3,2% y el 20 años ha marcado nuevos picos, mientras el 10 años se mantiene sobre 1,62%–1,63%. Esta escalada coincide con una reducción gradual de compras de bonos por parte del banco central y con una partida presupuestaria para intereses y amortizaciones que marcará máximos. El mensaje que envía la curva nipona es claro: cuando la red del banco central se retira, el precio del dinero a plazos muy largos lo fija un inversor más exigente. La lectura de fondo es que la normalización monetaria tarda, pero llega, y el mercado la descuenta primero en los plazos más largos EEUU y Europa: rendimientos altos, déficits persistentes En EEUU, el 10 años se mueve en torno a 4,27% con una prima de plazo más amplia que en años previos. Alemania, Francia y España han visto también cómo el coste a 10 años repuntaba en agosto, con el caso francés más volátil por el frente político. Reino Unido vuelve a situar el debate en el 30 años, cerca de 5,6%, por la sensibilidad de su estructura de deuda a la inflación pasada y al cambio de tipos. El hilo conductor es común: más emisión neta, más coste marginal y mayor sensibilidad fiscal a cada punto básico de subida España: resistencia relativa, tarea pendiente España encara esta fase con prima contenida y una deuda/PIB cerca del 100%, gracias a un perfil de vencimientos extendido y a una base inversora diversificada. Aun así, el gasto por intereses subirá conforme se renueve la deuda a tipos actuales. El objetivo inmediato es doble: anclar el déficit y suavizar el coste medio mediante una gestión fina de plazos y ventanas de mercado. España ha ganado tiempo; ahora debe usarlo para consolidar el descenso del ratio y blindar el coste medio de la deuda Deuda/PIB País Deuda/PIB Japón 234,86% Estados Unidos 122,46% Italia 137,28% Francia 116,30% Reino Unido 103,89% España 100,57% Alemania 65,38% China 96,31% Rentabilidades de referencia País 10 años 30 años / apuntes Japón 1,63% 30 años en 3,22% Estados Unidos 4,27% — Alemania 2,76% — Francia 3,50% — España 3,37% — Italia 3,58% — Reino Unido — 30 años en 5,6% China 1,78% — El escenario base sigue siendo de tensión alta pero manejable; el riesgo, que el largo vuelva a acelerarse justo cuando la oferta de bonos es mayor A que estar atentos La clave pasa por tres vectores: El ritmo de descenso de la inflación subyacente y su efecto en la prima de plazo; la credibilidad de los planes fiscales en economías con ratios altos (Italia, Francia, Reino Unido); y La gestión de vencimientos en países con muro de amortizaciones entre 2025 y 2027. Si los tipos largos se estabilizan y el crecimiento aguanta, la digestión será ordenada; si no, la prima de riesgo volverá al centro del tablero. No hay señales de una crisis de acceso a mercado, pero sí un cambio de régimen: deuda abundante y más cara, con inversores menos dispuestos a financiar a cualquier precio. Para España, la hoja de ruta es conocida: déficit bajo control, crecimiento potencial y disciplina en la emisión. Para las potencias del G7, el desafío es político además de financiero.

Los rendimientos soberanos han repuntado con fuerza en 2025, con Japón como epicentro del largo, Reino Unido liderando el tramo a 30 años y EEUU y la zona euro manteniendo tipos elevados. En este contexto, la combinación de deuda/PIB alta y intereses crecientes alimenta el debate: ¿entramos en una fase de precrisis de deuda? España resiste mejor que sus pares, pero encara un 2026 más exigente en financiación.

El mercado ha pasado de mirar el corto plazo a escrutar la parte muy larga de las curvas. El encarecimiento del 20–30 años en Japón y Reino Unido, unido a déficits persistentes en las mayores economías, ha elevado la prima exigida para financiar a los Estados. La etiqueta “crisis” suena prematura; lo que sí es evidente es una transición hacia una tensión estructural de deuda: más volumen a refinanciar, menos comprador cautivo y una factura de intereses que condiciona los presupuestos.

La presión no nace de un único shock, sino de la suma de déficits, tipos reales positivos y balances de bancos centrales en retirada

Japón: el epicentro del extremo largo

El JGB a 30 años ha rebasado el 3,2% y el 20 años ha marcado nuevos picos, mientras el 10 años se mantiene sobre 1,62%–1,63%. Esta escalada coincide con una reducción gradual de compras de bonos por parte del banco central y con una partida presupuestaria para intereses y amortizaciones que marcará máximos. El mensaje que envía la curva nipona es claro: cuando la red del banco central se retira, el precio del dinero a plazos muy largos lo fija un inversor más exigente.

La lectura de fondo es que la normalización monetaria tarda, pero llega, y el mercado la descuenta primero en los plazos más largos

EEUU y Europa: rendimientos altos, déficits persistentes

En EEUU, el 10 años se mueve en torno a 4,27% con una prima de plazo más amplia que en años previos. Alemania, Francia y España han visto también cómo el coste a 10 años repuntaba en agosto, con el caso francés más volátil por el frente político. Reino Unido vuelve a situar el debate en el 30 años, cerca de 5,6%, por la sensibilidad de su estructura de deuda a la inflación pasada y al cambio de tipos.

El hilo conductor es común: más emisión neta, más coste marginal y mayor sensibilidad fiscal a cada punto básico de subida

España: resistencia relativa, tarea pendiente

España encara esta fase con prima contenida y una deuda/PIB cerca del 100%, gracias a un perfil de vencimientos extendido y a una base inversora diversificada. Aun así, el gasto por intereses subirá conforme se renueve la deuda a tipos actuales. El objetivo inmediato es doble: anclar el déficit y suavizar el coste medio mediante una gestión fina de plazos y ventanas de mercado.

España ha ganado tiempo; ahora debe usarlo para consolidar el descenso del ratio y blindar el coste medio de la deuda

Deuda/PIB

País Deuda/PIB
Japón 234,86%
Estados Unidos 122,46%
Italia 137,28%
Francia 116,30%
Reino Unido 103,89%
España 100,57%
Alemania 65,38%
China 96,31%

Rentabilidades de referencia

País 10 años 30 años / apuntes
Japón 1,63% 30 años en 3,22%
Estados Unidos 4,27%
Alemania 2,76%
Francia 3,50%
España 3,37%
Italia 3,58%
Reino Unido 30 años en 5,6%
China 1,78%

El escenario base sigue siendo de tensión alta pero manejable; el riesgo, que el largo vuelva a acelerarse justo cuando la oferta de bonos es mayor

A que estar atentos

La clave pasa por tres vectores:

  1. El ritmo de descenso de la inflación subyacente y su efecto en la prima de plazo;
  2. la credibilidad de los planes fiscales en economías con ratios altos (Italia, Francia, Reino Unido); y
  3. La gestión de vencimientos en países con muro de amortizaciones entre 2025 y 2027.

Si los tipos largos se estabilizan y el crecimiento aguanta, la digestión será ordenada; si no, la prima de riesgo volverá al centro del tablero.

No hay señales de una crisis de acceso a mercado, pero sí un cambio de régimen: deuda abundante y más cara, con inversores menos dispuestos a financiar a cualquier precio. Para España, la hoja de ruta es conocida: déficit bajo control, crecimiento potencial y disciplina en la emisión. Para las potencias del G7, el desafío es político además de financiero.

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