Para ir a la ópera uno se coloca sus mejores galas, o al menos así era hasta ahora. El último festival belga de música clásica contrata a bailarinas sexis para captar a más público. ¿Es la música clásica aburrida? ¿Está destinada a la élite o sólo los cultos de oído son los que verdaderamente aprecian las sinfonías de los maestros más aplaudidos?
El Festival belga B-classic ha decidido renovar o al menos echar por tierra los tabúes que la población tiene a la hora de escuchar piezas clásicas, y lo ha hecho contratando a cinco bailarinas espectaculares pertenecientes al grupo coreano Wayeva. Las muchachas que se contonean por distintos espacios de Seúl lo hacen mientras suena nada más y nada menos que la Sinfonía del Nuevo Mundo del compositor austriaco Antonín Dvo?ák.
El objetivo es introducir a aquellos que tienen algún reparo a este tipo de música sin necesidad de comprometerla. La duda se plantea en la caja recaudadora del festival pero por el momento, lo que sí arrasa es el vídeo en Youtube que ha obtenido en menos de diez días más de dos millones de visitas.







