John Wells El director y productor de televisión John Wells salta de nuevo a la gran pantalla para llevar al cine ‘Agosto’, la exitosa obra de teatro de Tracy Letts ganadora del Premio Pulitzer en 2008. En su ópera prima, ‘The company men’, Wells se rodeó de populares intérpretes masculinos como Ben Affleck, Tommy Lee Jones y Chris Cooper; ahora repite con el último, pero quienes llevan la voz cantante en este drama familiar son las mujeres, y mujeres de altos vuelos: Meryl Streep y Julia Roberts.
La cinta nos traslada a la mesa de los Weston, una resquebrajada familia de la profunda y rural Oklahoma. La extraña desaparición del patriarca les reúne a todos desencadenando una explosión de secretos y reproches. Dardos envenenados que ‘maneja’ la malhumorada madre, afectada por un cáncer y atiborrada de pastillas.
Cáncer, alcohol, pastillas, suicidio, desamores y amores imposibles… la dura historiaque nos cuenta ‘Agosto’ no tiene nada que ver con el ‘amable’ tráiler de la película. Y es que, pese al tono sarcástico que despierta incluso la carcajada en alguna escena, la cinta es sobre todo un oscuro drama en el que ninguno de los personajes se libra de las miserias.
La esencia de la obra se recoge en la escena más destacada de la película, la cena posterior al funeral. Una disparatada bendición de la mesa da paso a suaves ataques irónicos que poco a poco se van calentando hasta estallar de la peor forma posible.
Así, con esta combinación de sarcasmo y melodrama elevado a la máxima potencia, la cinta está pensada para el lucimiento de los actores. Encabeza el reparto Meryl Streep, en un papel que la lleva al límite y en el que, como era de esperar, despliega todo su arsenal. Aunque en algún momento llega a sobreactuar, la interpretación le ha valido su decimoctava nominación al Oscar.
Le echa un pulso Julia Roberts, en un papel más comedido, pero no por ello menos difícil. La actriz borda a la hija mayor, sobre la que recae todo el peso de la familia: es la que lleva las riendas, la que se enfrenta a la madre, la que conoce los secretos y, además, tiene que afrontar sus propios problemas. Gracias a sus miradas amenazantes en la ya citada cena familiar opta también a alzarse con la estatuilla (eso sí, como actriz secundaria, aunque tan protagonista como Meryl Streep).
La realización de Wells también esta pensada para mostrar el excepcional trabajo de los actores, pues se desarrolla casi como una representación teatral. Todo está al servicio de las interpretaciones, por ello, se echa en falta algo más de riesgo y creatividad para dotar a la historia de un toque más cinematográfico. A ello se suma un lenguaje demasiado artificioso, especialmente cuando la historia se vuelve más dramática, que nos recuerda constantemente que estamos ante una obra literaria.







