Ron Howard El ‘heterogéneo’ Ron Howard, que cuenta en su haber con cintas tan dispares como ‘Un, dos, tres… Splash’, ‘Apolo 13’, ‘El Grinch’o ‘Una mente maravillosa’, ha vuelto hace unas semanas a las salas con la que muchos se aventuran a calificar como la mejor película de su carrera: ‘Rush’.
El director consiguió ya gracias a su anterior trabajo, ‘El desafío: Frost contra Nixon’, reconquistar a una crítica que no le perdonaba el excesivo Oscar de ‘Una mente maravillosa’. Por ello, ha repetido en líneas generales el esquema, haciendo de nuevo equipo con el guionista Peter Morgan, que firma un brillante libreto.
‘Rush’ narra la rivalidad, en algunos casos sana y en muchos otros insana, entre los pilotos de Fórmula Uno de los años setenta James Hunt y Niki Lauda, especialmente en el año 76, cuando el austriaco sufrió un duro accidente. Un duelo que no sólo se vivió sobre el asfalto, también fuera de los circuitos.
Ese es el gran acierto del guión, que no se limita a la adrenalina y emoción de las carreras, sino que nos lleva también a un viaje al interior de los pilotos. De esta manera, la historia se convierte sobre todo en un pulso entre la ‘visceralidad’, la vitalidad y la lujuria de uno y la racionalidad, la mesura y la disciplina del otro.
Cada uno con sus virtudes y miserias, la película no convierte a uno en el héroe y al otro en el villano. Los dos son los buenos. O, más bien, los dos son los malos: Hunt es excesivamente juerguista, mientras que la rigurosidad de Lauda le hace demasiado antipático.
Por su parte, el piloto austriaco debe librar otra batalla aún más dura, la lucha por la vida. Eso sí, alimentada por el ansia de vencer a su oponente. Y es que, cuando se desata una guerra de egos tan fuerte como la de los dos protagonistas de ‘Rush’, el uno necesita al otro, como ya nos hacen saber ellos mimos en un innecesario diálogo.
Un guión y un montaje equilibrados ponen a los dos pilotos a un mismo nivel en la historia. Sin embargo, la inmejorable interpretación de Daniel Brühl, que se mete en el papel de Lauda para mostrarnos su ambición, su peculiar personalidad y su sufrimiento, destaca al austriaco por encima del corredor inglés. También Chris Hemsworth está correcto, pero se queda por debajo de su compañero de reparto.
Sin duda, los dos actores son el punto fuerte de la cinta, que, a pesar de que refleja muchos detalles de la historia real, se ha tomado ciertas licencias para dotar a la narración de espectacularidad, especialmente en las escenas que tienen lugar dentro de la pista.
La vida diaria de los pilotos se intercala con acierto con las carreras de aquel campeonato del mundo de 1976, capaces de emocionar y hacer vibrar desde el asiento al espectador, aunque no sea un apasionado de la Fórmula Uno.
‘Rush’ combina así ‘biopic’, drama y acción, una mezcla que consigue captar la atención del público durante las dos horas que dura el metraje de este explosivo duelo.







