El público que asistió ayer al encuentro de la Copa Confederaciones entre España y Tahití en el estadio de Maracaná se unió a las protestas que se extienden por todo Brasil.
La proclama “el pueblo unido jamás será vencido”, se pudo oír durante varias fases del partido en el que la selección española venció por diez a cero a la de Tahití, en una muestra más del descontento generalizado que existe entre los brasileños por la situación política y social del país.
Los enfrentamientos entre manifestantes y policía en las ciudades más importantes del país han dejado el triste balance de un muerto y decenas de heridos en las protestas que llevaron a la calle a cerca de un millón de personas.






