Pasó en 1994. El Milan ganó 4 a 0 al Bacerlona en la final de la Copa de Europa en Atenas y Silvio Berlusconi ganó las elecciones con su Forza Italia, un partido que clonaba el movimiento Forza Milan creado por las peñas del club. Ahora il cavaliere no aspira a tanto, pero casi.
Con un tercio de la población italiana indecisa ante los comicios todo es posible. Sobre todo si el equipo rossonero consigue ganar por un resultado amplio a los azulgrana. Cierto que, aquel Milan, venía de segunda división, donde cayó por la condenas de corrupción y comprar de resultados.
Entonces el club italiano, entrenado por Fabio Capello, lo consiguió. Ahora no lo tendrá tan fácil. Por si acaso, Berlusconi ‘calienta’ el partido y hasta ha dado instrucciones al actual entrenador Massimiliano Allegri, al que ha llegado a ‘amenazar’ con el despido en el caso de que no siga las instrucciones.
Berlusconi cree que el Milan debe hacer un férreo marcaje a Messi y jugar con dos puntas. También ahogar al centro del campo azulgrana con una fórmula similar a la que utilizó Capello en aquel glorioso partido que marco el fin del ‘dream team’.
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