La NASA ha alertado sobre un cambio de ciclo natural en el Sol que aumenta las probabilidades de llamaradas y tormentas solares, algo que mantiene preocupado al Congreso de EEUU que llama a prepararse para estos fenómenos.
Una gran tormenta solar tendría un efecto catastrófico, por lo que en EEUU ya se están coordinando labores para paliar en la medida de lo posible las consecuencias que podría sufrir la población y aconseja al resto de países a seguir sus pasos.
Algo que no ha caído en oídos sordos en países europeos como Alemania, Francia, Reino Unido o la misma España donde se están tomando prevenciones en este mismo sentido.
Dichas tormentas solares causarían alteraciones geomagnéticas que modificarían los campos eléctricos y dependiendo de su intensidad una mayor o menor catástrofe sobre todo en los satélites menos preparados.
Las comunicaciones se podrían ver alteradas o directamente cortadas. Los aviones también estarían en un serio riesgo. Y la capa de ozono podría sufrir una sería merma, siendo las regiones polares las más afectadas.
Aunque se recuerda que para que estas consecuencias se notarán a estos niveles la tormenta solar tendría que ser de proporciones totalmente fuera de lo normal, y que dicha probabilidad es realmente baja.







