A Alberto Fabra, el actual presidente de la Generalitat valenciana, sí que le han dejado una herencia envenenada.
Además, no se sabe si le traspasaron o no le traspasaron el poder de manera correcta. Tampoco sí durará mucho en el puesto, habida cuenta de las dificultades a las que tiene que enfrentarse.
Lo malo es que, además, ninguna de estas verdades, que le sirven de excusa a Rajoy, por ejemplo, o se han constituido en la bandera electoral de Arenas en Andalucía, le valen a un hombre que no puede quejarse de sus antecesores porque eran del PP. Su mismo partido. Y el mismo que presentó de nuevo a Francisco Camps como candidato, a pesar de su nefasta gestión y de sus problemas judiciales.
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