El disco fundamental del rock andaluz de los setenta se vuelve a publicar remasterizado y con ‘extras’. La aparición del primer disco de Triana, el grupo formado por Jesús de la Rosa, Tele y Eduardo Rodríguez, supuso una verdadera conmoción para los aficionados españoles a la música progresiva. Aquello era, algo así como ‘flamenco mezclado con King Crimson’, según acertó a describir un crítico de la época.
Y también la primera demostración empírica que se tuvo en España de que el rock era ya un lenguaje universal, y que podía ser mezclado con cualquier música autóctona para generar un sonido nuevo e irrepetible.
Aquel disco era, y es, mágico. Fue el inicio de un estilo, denominado rock andaluz, que, sin embargo, aunque llego a hacer fortuna hasta en las ‘radiofórmulas’, nunca volvió a alcanzar una dimensión ni siquiera parecida. Y eso que no tenía título.
Pero la afición se lo puso. Y puesto que la portada, un excelente dibujo de Máximo Moreno, mostraba a los tres miembros de la banda en un patio, todo el mundo acabo llamándolo así. Y curiosamente, no se vendió mucho al principio. Su desarrollo fue lento y basado en el ‘boca a oreja’. Pero acabó convirtiéndose en la banda sonora indispensable de aquella época.
En 2015, hace cuarenta años de su publicación. Y el momento no puede ser más propicio para revisarlo como se merece. De modo que Rhino, una discográfica especializada en reediciones de lujo, va a volver a publicarlo. Convenientemente remasterizado y con unos cuantos extras, por supuesto. En este caso cuatro temas grabados en directo en el mismo año en que se publicó la versión original de este disco.
Aunque todo el disco es una joya, hay que señalar dos canciones míticas que lo cambiaron todo, ‘Abre La Puerta Niña’ y ‘En El Lago’, que muchos artistas han versionado sin llegar jamás a la altura que consiguieron alcanzar los Triana en esta grabación.







