Cien años han pasado ya desde que empezó a dirigir el tráfico el primer semáforo de la historia. Odiados y necesarios a partes iguales su uso llega ya a todo el mundo. Tal día como hoy comenzó a funcionar el primer semáforo del mundo. Hace 100 años. Desde entonces, el popular aunque a veces engorroso invento se ha ido extendiendo por el globo hasta dirigir el tráfico en cruces y avenidas de todo el mundo.
Fue un 5 de agosto de 1914 cuando empezó a prestar servicio el primer semáforo del mundo tal y como lo conocemos hoy. El entonces insólito hecho tuvo lugar en la localidad estadounidense de Cleveland, en Ohio. Uno de sus padres, aunque las crónicas dicen que el parto fue compartido, fue Garrett Morgan, hijo de un esclavo y responsable de otras invenciones como la máscara de gas y el suavizante para el pelo.
Ya desde 1868 se venían utilizando en Londres candiles que arrojaban luz de color rojo y verde para marcar permiso o rechazo de paso por parte de la policía de la capital británica. Sin embargo, no fue hasta 46 años después que estas luces de colores se colocaron en un poste y se sistematizaron para permitir la circulación de vehículos en zonas de especial afluencia.
Desde aquellos días, la tecnología ha ido ganando terreno a la pura mecánica y son complicados algoritmos los que ahora coordinan el encendido y apagado de los colores en consonancia con los de su entorno. Incluso se regula su cambio en función del sentido o fluidez del tráfico en cada momento. Su uso está tan extendido que sus colores se usan ya como metáfora en muchas circunstancias más allá de la conducción.







