CCOO y UGT vuelven a la calle para exigir al Gobierno que suba el SMI y derogue las reformas laborales

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a los líderes de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez. (Foto: Foto: Pool Moncloa/Fernando Calvo)

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Los sindicatos CCOO y UGT vuelven a la calle para exigir al Gobierno que eleve ya el salario mínimo interprofesional (SMI) y derogue las reformas laborales. Será este miércoles, 14 de julio. Ambas organizaciones reclaman al Ejecutivo de coalición que “cumpla con los compromisos adquiridos”.

“En un momento en que se vislumbra la salida de la crisis”, afirman, “el Gobierno sigue manteniendo posiciones que impiden avances en ámbitos imprescindibles para la igualdad social y la distribución de la riqueza”. Y lo hacen, señalan en una nota conjunta, “amparándose en inexistentes condicionamientos europeos o en bloqueos de la patronal”. Ante esto, UGT y CCOO han dejado claro que seguirán con sus movilizaciones bajo el lema ‘Ahora Sí Toca’, “hasta que el Gobierno publique sus compromisos en el BOE”.

“Se ha conseguido alcanzar un acuerdo en materia de pensiones, pero los sindicatos de clase no podemos permitir que la salida de la crisis se efectúe, nuevamente, a costa de las trabajadoras y trabajadores”. Por tanto, los sindicatos se movilizarán este miércoles para presionar a Pedro Sánchez y los suyos a que cumplan su palabra “mejorando el SMI y derogando la reforma laboral”.

En el caso de Madrid, concentración en la que estarán los secretarios generales de ambas confederaciones, arrancará a las 12 horas frente al Banco de España.

La cuestión del salario mínimo, y una posible subida este año, desata discrepancias en el seno del Gobierno de coalición entre aquellos que apuestan por esperar a ver la evolución del empleo en lo que queda de 2020, como es el caso de Nadia Calviño, y quienes piden hacerlo ya, entre ellos, Yolanda Díaz.

Regresiva, ideológica… La CEOE se planta ante la reforma laboral

La semana pasada los empresarios ya enviaron un aviso al Gobierno a cuenta de la reforma laboral: la propuesta del Ministerio de Trabajo es “inaceptable”. Así lo afirmaron CEOE y Cepyme, que consideran que el texto “parece responder a una motivación ideológica sin fundamentos económicos”. Tal es así que la patronal apunta que “aboca inevitablemente al desencuentro”.

“Advertimos de que estos planteamientos van en contra de la adaptabilidad que necesitan las empresas para poder generar empleo en la actual coyuntura de incertidumbre y transformación”. Los empresarios incidieron en una nota que, además, chocan con “las directrices que nos marca la Comisión Europea en esta materia”. Con esto, “se está poniendo en juego en último extremo la recepción ágil de los fondos europeos que el país necesita para la reconstrucción tras la pandemia”.

Por ello, CEOE y Cepyme detallaron que en la reunión de la mesa tripartita de diálogo social han trasladado la “necesidad, para poder seguir negociando, de contar con un planteamiento nuevo por parte del Gobierno”. Y es que, califican la actual reforma de ideológica, con el riesgo de que no haya acuerdo.

Asimismo, los empresarios señalaron que “si lo que se pretende es modernizar el mercado laboral, no parece que la mejor opción sea plantear una propuesta que en todos sus elementos es regresiva e intervencionista, restando capacidad a la negociación colectiva”.

Tanto CEOE como Cepyme dejaron claro que “apuestan por unas relaciones laborales de calidad, que permitan un desarrollo fructífero en el seno de la empresa en beneficio de todos”. “Ese es el marco en el que habría que trabajar, en lugar de partir de la desconfianza y la sospecha hacia la empresa, arrojando a la opinión pública dogmas confusos como la asimilación de temporalidad y precariedad”.

Sin el apoyo de los empresarios

La patronal se opone a la reforma laboral “que se pretende, ajena a las solicitudes europeas y resultado de un pacto de Gobierno que no nos obliga y que, además, es lesivo para el empleo”. “En todo caso”, continuaron, si el Ejecutivo de coalición “persevera en esta dirección, será sin el apoyo de las organizaciones empresariales”. En su opinión, lo planteado por Moncloa resta “capacidad de adaptación de las empresas en la entrada al mercado laboral; la permanencia, con soluciones intervencionistas insólitas en el siglo XXI por ajenas a la participación activa de los trabajadores y el uso excesivo del reglamento en vez de la negociación colectiva”.