El PP usa a Cataluña como arma contra Pedro Sánchez

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE
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Tienen la kriptonita. O eso creen ellos. Por eso en el PP no temen a Pedro Sánchez, el renacido lider socialistas a quien los militantes del PSOE han devuelto el poder en una votación democrática y secret,a que ha reinstaurado en el partido la legalidad estatutaria que quedó interrumpida por aquel ‘golpe de estado diseñado por un sargento chusquero’, según la definición de Josep Borrell que propició la salida de Ferraz de aquel secretario general empecinado en que ‘no era no’. La maniobra dudosa que permitió también a la ‘nomenklatura’ socialista, los barones y los ‘jarrones chinos’ variados, convertir en presidente a Mariano Rajoy. La definición, por cierto muy acertada, que equipara a los expresidentes del Gobierno con piezas decorativas es de Felipe Gónzalez, un viejo lider que acaba de morder el polvo, pero que resurgirá como el ‘ave fénix’ que siempre fue, dentro de muy poco.

Pero el actual inquilino de La Moncloa y los suyos están mucho más tranquilos que los entusiastas partidarios de Susana Díaz que se aprestan ahora a apuntarse a la filas del ‘pedrismo’, por aquello de que la victoria tiene muchos padres. A los populares les viene de perlas en estos momentos el recrudecimiento del ya viejo desafío independentistas catalán. Esa es el arma arrojadiza con la que esperan mantener bajo control a Sánchez, forzarle a definirse, hacerle caer en contradicciones y si hiciera falta reanimar a la hora apagadísima disidencia socialista para provocar un cisma con sabor a profecia autocumplida: Ya saben. Aquella de que si Sánchez volvía a convertirse en secretario general el PSOE iba a tener los días contados.

Cinco días justos han tardado los populares en echarle Cataluña encima al flamante secretario general socialista. Una jugada ensayada que calentaron por la mañana los desconcertados jefes de Prisa, con portada de ‘El País’ incluida. Ya saben esa que contaba que Pedro iba a incluir el concepto evanescente de la ‘plurinacionalidad de España’ en la ponencia política que se debatirá en el inminente congreso del PSOE. Un balón bien medido y lanzado al pie de Iñigo Méndez Vigo, ese ministro portavoz del Gobierno siempre atento. Y ahí estuvo él. Buen rematador, exigiéndole a Sánchez que se defina ya, ahora mismo, sobre la soberanía nacional y lo que piensa hacer con ella. Méndez Vigo ha tocado la corneta y, a partir de ahí, esto no va a haber quien lo pare, ya les digo.

Aunque también habría que agradecer al Pdecat, la antigua Convergencia, esa cintura y capacidad de regate que les hizo célebres. Ahí están ellos para sacar oro de todas las minas. Apoyan al Gobierno en el asunto de los estibadores y mandan al president Carles Puigemont a Madrid para que se haga la foto con Manuela Carmena y Pablo Iglesias, mientras vuelve a decir aquello de que habrá referéndum sea como sea. Todo ello bien marinado en la exclusiva con la que se despachó el lunes ‘El País’, ¿quién si no? Ya saben la filtración de esa ley de desconexión oculta que convierte en democrático hasta el plan de Nicolás Maduro de cambiar la Constitución venezolana desconectando al Parlamento.

Este es el contexto envenenado que han preparado para Sánchez, unas cuantas mentes bienpensantes. Ya saben. Ahora Rajoy y sus muchachos, incluido algún socialista ya sin carné como el exministro José Luis Corcuera, van a colocar al secretario general del PSOE en la parte que más les gusta de la plaza para endosarle una buena tanda de pases. Eso sí, siempre ‘metiendo pico’ y con la mano derecha, que tampoco es cuestión de arriesgar y ponerse a dar naturales con la izquierda y a pecho descubierto. Y allí tendrán al toro Sánchez, entre la estelada y la bandera de España, el tiempo que haga falta, mareando la perdiz y provocando un bonito aluvión de pañuelos blancos en la grada. Y es que esto de Cataluña sirve para todo. Para tapar la corrupción, reirse de esas ‘mociones de censura’ que caen en martes y trece, y de esos movimientos descarados en la Audiencia Nacional que han recuperado a sus queridos jueces Concepción Espejel y Enrique Díaz para la causa. Purito fervor patriótico. La cortina de humo que todo lo emborrona y lo sumerge en esa neblina rojigualda que tiene tantos adeptos, vaya usted a saber por qué.

Y lo malo de todo esto es que no parece fácil que Sánchez tenga ya una respuesta para conseguir la cuadratura del círculo catalán. Y que no es el único peligro inminente que le acecha. Le toca también proteger ese flanco derecho que se propone aprovechar Ciudadanos, siempre con la caña lista para sacar partido de los ríos revueltos. Porque hay mucho socialista de cierta edad que simpatiza con Pedro y no entiende de ninguna de las maneras el invento ese de la plurinacionalidad de los mil demonios. Menos ahora que Iglesias y Podemos se animan a abrir la caja de los truenos y a ‘ofrecerse’ a Sánchez para provocar ese cambio de Gobierno que todo el mundo querría conseguir pero que no se puede conseguir precisamente porque Rajoy goza de la protección de sus queridos enemigos catalanes a los que tanto debe.

A Sánchez se le van a echar encima desde todos los ángulos posibles. En el más puro estilo inventado por ese ‘crack’ llamado Eduardo Inda que te pone delante un cuadro blanco y negro en cuanto quieres argumentar lo que sea. Y en esos contextos ya saben funciona muy bien Venezuela, para hostigar a los ‘podemitas’ más talibanes. Y Cataluña, por supuesto, para demostrar que los ‘pedristas’ son puros lobos rompeespañas disfrados con pieles de cordero de buen yerno, limpito, aseado y con cazadora de cuero cuando toca parecer ‘malo malote’ frente al espejo. Por cierto, que cuando los atacantes entren por el flanco izquierdo, la palabra puede cambiar. A lo mejor lo que toca decir es Rajoy o corrupción. Pero el esquema de juego será el mismo.

Al final, lo que pasa es que estos son malos tiempos para la duda razonable. Está el patio lleno de hombres y mujeres de todas las ideología en posesión de la verdad y dispuestos a hacer moder al polvo a cualquiera para defender esas causas justas que tanto abundan. Gente que se atribuye el derecho a repartir certificados de buena conducta al prójimo. Como los ‘mortífagos’ de Lord Voldemort o los apparátchiki de los viejos partidos leninistas prosovietícos. Administradores de la pureza de sangre. Han proliferado en todas partes. En la derecha, la izquierda, el independentismo catalán y hasta en el centro. Y todos esperan con las garras desplegadas a Pedro Sánchez para marcarle el camino seguir y escribirle la agenda a base de arañazos bien profundos.

Es de suponer que el secretario general socialista es consciente de todo esto. Y que el inmenso trabajo y la voluntad de hierro que ha necesitado para recuperar el poder que le fue arrebatado no le habrá dejado sin recursos. Por mucho que ahora se encuentre poco menos que exhausto. La necesidad de ‘coser’ al PSOE y todos esos asuntos internos que aún van a consumir sus energías durante un tiempo, tendrán que pasar a un segundo plano más pronto que tarde. Más le vale al belicoso Javier Lambán guardar la munición, mientras confíamos que el arrepentimiento de Díaz sea de verdad. Uno que sí parece haber recibido el mensaje es Javier Fernández, el jefe de esa gestora cainíta, desacreditada por la militancia. El se retira dice. Y no entrega el carné que se sepa. Pero tras los resultados de las primarias socialistas en Asturias sabe que eso esa es la mejor contribución que puede hacer para animar la pacificación del partido. El riesgo de que el PSOE desaparezca aún es real. Y la ‘cuestión catalana’ es el peligrosísimo bálsamo de fierabrás que ha encontrado Rajoy para mantenerse en el poder y envenenar los sueños de sus enemigos. Y que me perdonen Miguel de Cervantes y Joaquin Leguina por haber ‘sampleado’ en este artículo algunas parte de aquellas novelas que escribieron…Pero ya ven. Habrá que desearle suerte a ese tal Sánchez que no ‘servía’ pero ‘les servía’ y ahora se eleva sobre la lastimosa imagen de sus enemigos derrotados. La va a necesitar.

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