Carolina Bescansa: «La épica terminó en Podemos»

Carolina Bescansa
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Carolina Bescansa cree que Podemos «debe ser más aburrido», tener más reglas internas y procesos de primarias con más normas. También considera que el partido debería haber modificado radicalmente su estructura para adaptarla a la de las instituciones al llegar a ellas: una refundación tras Vistalegre II que no se ha producido.

«Hay muchas, muchísimas cosas que no me gustan, y creo que se me nota. Pero no nos podemos permitir perder Podemos«, expresó este lunes la diputada en una reunión con el Círculo E3 en la capital. Convocada a la charla para tratar la situación política actual, Bescansa expuso ante los miembros del círculo de economía, ecología y energía sus propuestas para afrontar la crisis territorial que, considera, no solo existe en Cataluña sino en el conjunto del Estado español: una “crisis territorial española de largo aliento”, anterior a la que hoy mantiene a medio Govern en prisión y al resto en manos de la justicia belga.

La diputada que fundó el partido morado junto a Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero considera que los tiempos para «la épica» se han agotado en Podemos: «Ahora es el momento de los corredores de fondo», expresó. En este sentido, pidió a los inscritos y miembros del círculo presentes «generosidad» para seguir adelante con un proyecto sin el que cree imposible un cambio político real en España.

La diputada profundiza en su enfoque sobre la crisis regional que ya adelantó en esta tribuna y que algunas voces consideran el motivo por el que sus propias filas la relegaron de la comisión Constitucional en el Congreso hace unas semanas. Defiende que la crisis del ‘procés’ no enfrenta a Cataluña con España, sino a unos ciudadanos catalanes contra otros. Y pide entender que Junts Pel Sí ha convertido en «apátrida» a todo el que no está de acuerdo con sus planteamientos, al celebrar el referéndum tumbado por el Constitucional y declarar unilateralmente la independencia.

Llama a reforzar la idea de que ser español y manifestarlo «no significa ser del PP». Medio en broma, admite que si alguien le diese a elegir «entre lo que hay” (en el Gobierno central) y la independencia “hasta yo misma elegiría que mi pueblo se independizara», sostuvo, con un discurso de talante reformulador ante los miembros del círculo porque, según manifestó, abogar por la celebración de un referéndum pactado “está muy bien pero esa propuesta ya no sirve”, expresó, pidiendo también moverse “en el marco de lo posible”.

La culpa del «Pujolismo»

Bescansa culpa de la crisis territorial española a la relación entre el Gobierno central y los partidos nacionalistas de los 80 en adelante: cree que «el Pujolismo ha sido lo más tóxico para la solidaridad territorial» al teñir de aritmética parlamentaria el diseño de la financiación autonómica. Como muchas otras voces, la diputada criticó ayer el modelo por el que los partidos nacionalistas con fuerza en el Congreso obtenían beneficios para sus territorios mediante apoyos parlamentarios al partido del Gobierno de turno.

Por ello Bescansa propone la creación de una cámara de representación territorial en la que «regiones y pueblos» que tenga una única función: «Distribuir la financiación económica», explicó. Critica que el actual Senado no es sino «una cámara de segunda lectura» y un impedimento para reformar la Constitución, «el último candado» a la transición del 78.

En un repaso al sistema que amplifica la mayoría del partido más votado en la Cámara alta, en este caso el PP, criticó que «no puede haber, por culpa del Senado, una reforma constitucional sin el apoyo del partido de la España vacía».

La otra propuesta principal que defendió la diputada en la reunión pasa por un sistema de elección directa del poder Ejecutivo. Cree que España tiene un sistema parlamentario «que de facto no lo es» y en el que el Gobierno frena la actividad legislativa del Congreso. «Hay que redefinir a qué se dedica el Legislativo y a qué se dedica el Ejecutivo. Y hay que olvidar el Pujolismo», concluyó.

Por último, y es la única puerta que Bescansa abre a la autodeterminación, propone dos tipos de lectura para estas grandes reformas constitucionales: una popular, «necesaria», pero también otra territorial. Por esta vía, el sistema que formula debería poder gestionar el rechazo de determinado pueblo o región al proyecto nacional que surja de estas reformas. En este esquema, según explicó, deberían fijarse mecanismos para la falta de acuerdo territorial y, en caso de que no se alcancen soluciones y en última instancia, «habilitar un protocolo» para recurrir al derecho a decidir.

Pero reiteró que la solución no está en un intento de independencia como el que los partidos soberanistas han llevado a cabo en Cataluña: «Si Ana Pastor nos hubiera tratado en el Congreso como se hizo en el Parlament, aún habría barricadas”, criticó.