Cambio histórico en el BCE: eleva al 2% su objetivo de inflación y permitirá excesos si es necesario

La presidenta del BCE, Christine Lagarde

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El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha inaugurado hoy una nueva etapa en la historia de su política monetaria al reformular su objetivo de inflación. La autoridad monetaria ha confirmado que la meta de mantenerlo “por debajo pero cerca del 2%”, que estaba vigente hasta hoy, se transformará en un 2% flexible, que incluso contempla tasas por encima de ese umbral cuando sea necesario. Se trata de la primera revisión de la estrategia que acomete desde 2003.

En un comunidado, el BCE señala que «la mejor forma de mantener la estabilidad de precios es fijando un objetivo de inflación del 2% a medio plazo. Este objetivo es simétrico, lo que significa que las desviaciones negativas y positivas de la inflación respecto al objetivo son igualmente indeseables. Cuando la economía opera cerca del límite inferior de los tipos de interés nominales, se requiere una acción de política monetaria especialmente enérgica o persistente para evitar que las desviaciones negativas del objetivo de inflación se afiancen. Esto también puede implicar un periodo transitorio en el que la inflación se sitúe moderadamente por encima del objetivo».

Si bien se da por sentado el mandato primordial del BCE de mantener la estabilidad de precios, la presidenta del organismo, Christine Lagarde, ha asegurado que esta revisión “nos ha permitido poner en tela de juicio nuestra forma de pensar, colaborar con numerosas partes interesadas, reflexionar, debatir y llegar a un acuerdo sobre cómo adaptar nuestra estrategia”.

De hecho, este cambio supone una victoria para los moderados frente a los que mantienen posiciones más duras (las palomas frente a los halcones, como Alemania y Holanda) y otorga una mayor flexibilidad y permisividad para que el banco central siga utilizando artillería anticrisis sin temor a sus consecuencias.

Esto sería percibido como algo positivo para aquellos países y agentes económicos más endeudados, ya que una subida de la inflación alivia por definición la carga financiera de esa deuda.

De este modo, el BCE sigue los pasos que dio el año pasado la Reserva Federal y se aleja de las posiciones defendidas por el Bundesbank. El organismo europeo celebrará una reunión ordinaria de política monetaria el próximo 22 de julio y será entonces cuando se aplique la nueva estrategia. El consejo de Gobierno evaluará periódicamente la idoneidad de su estrategia y la próxima valoración está prevista para 2025.

El BCE también ha decidido modificar su estrategia de política monetaria para incluir consideraciones de cambio climático debido a sus implicaciones macroeconómicas.