Bruselas presiona a Grecia para que realice una nueva reforma laboral

Alexis Tsipras, primer ministro de Grecia
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Bruselas dice valorar los esfuerzos – recortes – llevados a cabo por el Gobierno griego. Sin embargo, mantiene las mismas exigencias negociadoras para el envío del próximo tramo del tercer rescate. Ni siquiera florece la compasión entre las exigencias de abaratar el despido, el recorte de las pensiones o la privatización del sector de las eléctricas.

La Comisión Europea considera que Atenas debe flexibilizar su mercado laboral para que las empresas puedan ejecutar despidos sin mayores consecuencias económicas. Esa parece ser una condición sine qua non de Bruselas para desbloquear la próxima inyección de liquidez prevista para los próximos meses.

Grecia, inmersa en un tercer rescate, debe afrontar un pago de 6.000 millones de euros en concepto de deuda el próximo mes de julio. Si para entonces el Ejecutivo de Alexis Tsipras no alcanza un acuerdo con los acreedores, los cimientos de la economía helena volverían a temblar, aseguran desde Bruselas.

Para más inri, el acuerdo del rescate atisba recortes en las pensiones en 2019, meses antes de las elecciones presidenciales.

El prejuicio electoral que supondría a Syriza llevar a cabo esas medidas, además de las ya adoptadas durante estos dos últimos años, conllevan que el Gobierno griego asegure de primeras que no está dispuesto a traspasar sus “líneas rojas”, que son un nuevo recorte de las pensiones y el abaratamiento de los despidos.

El ministro de Finanzas heleno, Euclides Tsakalotos, podría pedir a sus homólogos europeos y a los demás acreedores el retraso de los recortes de las pensiones más allá de 2020, para evitar, entre otras cosas, el prejuicio electoral. No obstante, no parece estar dispuesto a llevar a cabo la reforma laboral exigida por Bruselas a lo largo de los próximos años.

El caso es que la incertidumbre sobre el rescate ha llevado a que los griegos – o quienes tengan ahí su dinero – hayan retirado más de 2.000 millones de euros de los depósitos de los bancos griegos en los meses de enero y febrero.

Alexis Tsipras, en declaraciones recogidas por Europa Press, garantiza que ni él mismo ni su gobierno están «dispuestos» a ver «cómo se juega» con la sociedad griega. Algo que para muchos, suena al éter.

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