Basilea teme que la fiebre por los activos verdes acabe desembocando en una burbuja

Sede del Banco de Pagos Internacionales en Basilea

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Inquietud en el Banco de Pagos Internacionales (BIS por sus siglas en inglés) ante la creciente fiebre de los mercados por los activos verdes y ESG (medioambientales, sociales y de gobernanza). El banco central de los bancos centrales, con sede en Basilea, comienza a hablar ya de “burbuja verde” y la compara con la de las ‘puntocom’ a principios de siglo.

La creciente sensibilidad social por el cambio climático se ha trasladado a los mercados financieros, haciendo que la inversión bajo los criterios ESG haya ganado mucha popularidad  en los últimos años. Estimaciones recogidas por Reuters indican que los activos centrados en los criterios ESG se han disparado hasta alcanzar un valor de 35 billones de dólares y representan ahora más de un tercio de todos los activos gestionados profesionalmente por bancos y fondos de inversión.

Una definición más restringida, que incluye solo los fondos cotizados en bolsa (ETF) y los fondos de inversión con mandatos ESG o de inversión socialmente responsable (ISR), apunta a un crecimiento aún más rápido, de diez veces, hasta aproximadamente 2 billones de dólares. Esto se pone de manifiesto en activos como las acciones de energía limpia y coches eléctricos y los bonos verdes, que se han disparado en los últimos años.

“Hay indicios de que las valoraciones de los activos ESG pueden estar estiradas”, avisa el BIS en su último informe trimestral.

Claudio Borio, director del departamento monetario y económico del BIS, habla directamente del riesgo de una “burbuja verde”, destacando cómo el aumento de los ETF y los fondos de inversión es comparable a partes del mercado de valores respaldados por hipotecas en el período previo a la crisis financiera mundial. “Podrías tener demasiado y demasiado rápido de algo bueno”, alerta Borio.

Los precios se han relajado un poco este año, pero los mercados están plagados de ejemplos de movimientos. El fabricante de coches eléctricos Tesla, por ejemplo, subió un 750% en el frenesí del año pasado y ha subido un 16.000% en la última década, señala Reuters.

Borio cree que las autoridades deberían ser conscientes del riesgo que pueden suponer estos enormes cambios en la demanda de los inversores, estableciendo también comparaciones con el auge de las acciones en Internet de principios de la década de 2000 y el auge del ferrocarril en el siglo XIX.

Por el momento, las preocupaciones de los reguladores deberían verse aliviadas por el hecho de que la mayor parte de la exposición es a los mercados de renta variable, que suelen tener menos relevancia sistémica.

Se calcula que las tenencias actuales de bonos vinculados a ESG sólo representan alrededor del 1% del total de las carteras de bonos tanto de las compañías de seguros estadounidenses como de los bancos europeos.

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