Cabecera de la marcha (Foto: Lorena Sopena - Europa Press)
La edición de este año del Pride Barcelona ha superado todas las expectativas. Con más de 50 carrozas, actuaciones musicales y una fuerte presencia institucional, el evento ha reforzado su papel como plataforma de reivindicación y resistencia en un contexto europeo marcado por retrocesos en derechos sociales. Bajo el lema «Cultura LGBTQIA+: Cultura universal», miles de personas han salido a la calle para defender la diversidad, reclamar igualdad y rechazar los discursos de odio.
La marcha ha arrancado a las 18.15 desde plaza Universitat, recorriendo las principales arterias del centro hasta desembocar en el paseo Lluís Companys, donde se ha leído el manifiesto y se han celebrado los conciertos. La organización cifra la asistencia en más de 250.000 personas, mientras que el Ayuntamiento habla de 150.000.
Entre los asistentes se encontraban representantes de todas las instituciones: el alcalde Jaume Collboni, los ministros Ana Redondo (Igualdad) y Ernest Urtasun (Cultura), la consellera Eva Menor y el delegado del Gobierno, Carles Prieto. También acudieron responsables de políticas LGBTI+ tanto del Gobierno como de la Generalitat.
La manifestación ha puesto en valor la cultura LGBTIQ+ como un elemento vertebrador de la sociedad y ha sido una llamada de atención frente a la amenaza de retrocesos en derechos civiles
Los organizadores han alertado del contexto actual, marcado —según el manifiesto— por una “oleada reaccionaria que amenaza con recortar derechos fundamentales”. Pride Barcelona ha remarcado la importancia de la movilización social y la unidad institucional en “momentos de regresión y discursos de odio”.
El comunicado difundido tras la marcha agradece la participación de la ciudadanía, el voluntariado y el apoyo de las instituciones, subrayando que este año la marcha ha sido más importante que nunca.
La convocatoria ha sido calificada como un «éxito rotundo» y un ejemplo de respuesta social organizada frente al avance del extremismo
En el arranque de la manifestación, el alcalde Jaume Collboni ha expresado su deseo de que Barcelona sea sede del WorldPride 2030, el mayor evento internacional del colectivo. Ha anunciado que la ciudad presentará formalmente su candidatura, impulsada por Pride Barcelona, con el respaldo del Ayuntamiento, la Generalitat y el Ministerio de Igualdad.
En junio, una delegación catalana ya viajó a Washington DC —sede del WorldPride 2025— para mostrar el compromiso de la capital catalana con la defensa de los derechos LGBTIQ+ a escala global.
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