Desde el Malecón...

Arden las bardas de tu vecino…

Silencio operativo, cuarteles en vigilia y una noche de tensión contenida tras la captura de Nicolás Maduro.

Miguel Díaz-Canel
Miguel Díaz-Canel

Cuba afronta una noche de espera marcada por el silencio militar, la alerta interna y la incertidumbre regional tras los acontecimientos en Venezuela. Sin despliegues visibles ni proclamas públicas, el país permanece atento a cada movimiento clave.

Ni un solo militar cubano en las calles. Quien, con sólo pasar el servicio militar, sin ser un efectivo profesional, podrá percatarse que el ejército se encuentra en sus cuarteles a la vigilia y espera de órdenes superiores.

Nada de proclamas públicas en radio o televisión donde un alto jefe de varias estrellas de las grandes, lea uno de esos fervorosos llamados a ocupar trincheras ni reportajes desde unidades de combate mostrando imágenes de misiles apuntando al firmamento.

El silencio institucional y la ausencia de imágenes militares contrastan con el nivel de alerta real en los cuarteles

Nada de ello ni cosa que se le parezca, pero evidentemente cierto que ningún efectivo esté durmiendo esta noche de sábado en casa. Todos a la espera, a ese compás que exige el momento.

La declaración del gobierno cubano lamenta y acusa. Muestra su solidaridad para con Venezuela y advierte que “en Cuba, nuestra determinación de luchar es firme e inclaudicable. La decisión es una: Patria o Muerte

La retórica oficial acompaña a un dispositivo silencioso, sin gestos públicos pero con máxima atención interna

Mucho ojo que se debe advertir ahora mismo en cada movimiento en la base naval de Guantánamo, ese enclave estadounidense clavado en la soberanía del territorio nacional.

Cada minuto que transcurre se conocen nuevos detalles del secuestro del presidente Maduro. La réplica de su vivienda que ordenó hacer Donald Trump; las intrigantes declaraciones del otro hombre fuerte, Diosdado Cabello, ministro de Interior, donde se pregunta qué hacía la guardia presidencial a esa hora y por qué las defensas antiaéreas que protegían la residencia de Maduro no entraron en acción; la revelación de un militar que manifestó que más de la mitad del ejército se encontraba de vacaciones de Navidad; la tibieza del general Vladimir Padrino en ordenar fuego ante el agresor… Una sucesión de acontecimientos que por lo claro demuestran una alta traición y codicia por esos 50 millones de dólares.

Las dudas sobre la respuesta defensiva y las ausencias clave alimentan la sospecha de una traición interna

La incursión de las fuerzas especiales, conocidas como Delta Force en la casa presidencial ocurrió en la madrugada y no puedo menos que recordar una frase de otros tiempos también bélicos donde se aclaraba al imperio que no importaba que el enemigo madrugara porque nosotros no dormíamos.

Noche tranquila en La Habana, pero no alejada de preocupaciones por lo que pueda avecinarse. Nuestra televisión, con un sugerente filme gringo cuyo título también nos pone a pensar: Puñaladas por la espalda.

Cuba estará vigilante y a la espera que aparezca qué descendiente del señor Judas Iscariote cobró 50 millones por la entrega de Nicolás Maduro Moros.

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