Amnistía Internacional denuncia la “degradación” de la Atención Primaria en Madrid

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Amnistía Internacional denuncia la “degradación” de la Atención Primaria en Madrid ante la segunda ola de contagios de la covid-19 y alerta de que este servicio “corre el riesgo de dejar sin acceso al derecho a la salud a muchas personas en un sistema que puede colapsar” si no se toman medidas al respecto. Y es que, tal y como apunta, la Comunidad gobernada por Isabel Díaz Ayuso “es una de las grandes perjudicadas en un servicio que, a falta, sobre todo, de personal, atiende tarde, mal y deja a pacientes sin atender de manera adecuada”.

La región, explica Amnistía Internacional este jueves, está llegando “a unos niveles tan preocupantes que provocan un riesgo en el derecho al acceso la salud”. Esto se traduce en pacientes “que quedan desatendidos” debido a unas “listas de espera que pueden llegar hasta las dos semanas”. A esto hay que añadir “personas con enfermedades crónicas que reciben un tratamiento menos pormenorizado del que requieren” y profesionales sanitarios “completamente desbordados”. La sobrecarga es tal que tienen que atender “a entre 45 y 100 pacientes al día”. Además, sus bajas por enfermedad o vacaciones no se cubren”.

Todo esto es, según esta organización, “algunas de las consecuencias de la falta de inversión en Atención Primaria”, que es “la puerta de entrada del sistema sanitario que está ahora recibiendo la mayor carga de una segunda ola de contagios”. Este servicio

“Aunque el déficit de personal es general, la Atención Primaria en Madrid corre el riesgo de dejar sin acceso al derecho a la salud a muchas personas en un sistema que puede colapsar si no hacemos algo por evitarlo”, asegura Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España.

El personal sanitario consultado por la organización coincide en apuntar la carga de pacientes que tienen que atender al día, algo que ya había aumentado tras los recortes de la última década, como uno de sus principales problemas. Y es que ahora, con la pandemia, “resulta desproporcionado”. “Antes de la pandemia teníamos seis minutos por paciente, ahora mismo los están citando cada tres minutos aproximadamente. Pero es que cuando una persona termina de explicar qué le duele, cómo se siente, tú le tienes que hacer preguntas y eso, en tres minutos, no da tiempo”, señala Nelson, médico de familia residente de cuarto año en el centro de salud San Fermín, Usera.

Los y las profesionales atienden, entre llamadas telefónicas, presenciales y algunas visitas domiciliarias, a un número que oscila entre 45 y 100 pacientes al día. “Puede parecer que 50 pacientes al día son pocos, pero si lo piensas, es una animalada, porque si multiplicas 50 por 10 minutos, que es lo que deberíamos atender a cada uno como media, son 500 minutos. Es decir, son casi nueve horas sin levantarte de la silla. Todo lo que pasa de 30 pacientes al día es excesivo. Porque hay algunos que te llevan un minuto, pero otros te llevan 45”, denuncia Jorge, otro médico de Villaverde.

Además, tal y como relata a Amnistía Berta Herranz, médica de familia en Parla, reciben entre 210 y 230 llamadas al día. “Eso nos tiene desbordados y hace que haya días en los que se queden sin responder unas 150 llamadas porque solo hay un médico al teléfono”, lamenta.

Listas de espera de hasta dos semanas

Las listas de espera, por su parte, varían desde los dos días hasta las dos semanas, con las consiguientes consecuencias para los pacientes. “Como consecuencia de que la línea de teléfono estaba saturada y no conseguía acceder para pedir una cita y tenía miedo a venir al centro por si se contagiaba, tuvimos el caso de un chico que había tenido una ceguera parcial de un ojo. Estuvo quince días con esa ceguera y para cuando le llamó su médico ya se le había pasado”, relata Dani Blanco, de un centro de salud en Vallecas.

“Tienen la opción de ir al centro, en lugar de llamar, pero se pueden encontrar con que la fila da dos vueltas al centro y hasta que una persona cuenta lo que le pasa pueden pasar dos horas. Y eso sólo para que le atienda el personal de administración. Se pueden morir en la cola porque nadie le ha preguntado qué le pasa”, señala una médico de la zona sureste de Madrid, recoge Amnistía Internacional.

Ante esta situación, en la que los y las profesionales sanitarios, se encuentran desbordados, la organización denuncia que tampoco se están cubriendo una buena parte de las bajas por enfermedad o vacaciones. A pesar de que muchos profesionales han enfermado con la pandemia, tampoco se cubren los puestos de aquellos que, por edad o por riesgo, no pueden atender casos de coronavirus ni hacen visitas domiciliarias por la misma razón.

“Tuvimos un brote en el centro cuando cinco administrativos, una enfermera y dos médicos se pusieron enfermos, pero riesgos laborales dijo que eso no eran un brote. Y tuvimos que cerrar el centro una semana por las tardes, solo se atendía por las mañanas”, relatan estos profesionales sanitarios, que achacan que no se cubran las bajas a unas condiciones laborales “muy inestables”.

“El trabajo del médico de familia consiste en conocer a tu población. Si trabajas cada día en un sitio, no conoces a los equipos ni a la gente. Son contratos basura, por eso muchos residentes terminan cogiendo contratos en urgencia hospitalaria, aunque no sea su especialidad, porque son contratos más estables», señala Carmen Pardo, sanitaria en Vallecas. “No hay médicos dispuestos a trabajar en estas condiciones, es decir, por ejemplo, a trabajar dos días para que te despidan al tercero”, señala Dani Blanco.

“Ahora mismo estamos trabajando menos del 50% de la plantilla por bajas, en uno de los epicentros de la pandemia en la ciudad de Madrid”, comenta la directora de un centro de salud de Madrid a la mencionada organización.

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