Alemania y Francia maniobran para que Bruselas suavice los requisitos de capital de la banca

Rutte, Merkel, Von der Leyen, Macron y Michel en Bruselas

Merkel, Von der Leyen y Macron en Bruselas durante una Cumbre Europea. Autor: Dario Pignatelli/European Counci / DPA

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Varios países de la Unión Europea, entre ellos Alemania y Francia, están maniobrando para que la Comisión Europea suavice la nueva normativa de solvencia para la banca, según publica Financial Times. Las normas en la mesa de Bruselas buscan introducir un nuevo mínimo de capital, o suelo, que dificultará que las entidades utilicen sus propios cálculos internos para decidir el tamaño de su base de capital.

Según publica el diario británico, se espera que la Comisión Europea proponga las normas -parte de las reformas bancarias internacionales de Basilea III– en septiembre u octubre. Pero algunas capitales, encabezadas por París, Berlín, Copenhague y Luxemburgo, estarían tratando de persuadir al Ejecutivo comunitario para que modere el nivel mínimo impuesto. La forma en que se han elaborado las normas internacionales amenaza con penalizar a los bancos de la UE, argumentan.

Jörg Kukies, viceministro de Finanzas de Alemania, ha explicado a FT que la propuesta franco-alemana era “una forma pragmática de garantizar una aplicación veraz y conforme de Basilea, por un lado, y de respetar el mandato político del G20 de no aumentar significativamente los requisitos de capital”.

Está previsto que las nuevas normas entren en vigor entre 2023 y 2028, con un retraso de un año debido a la pandemia. Algunos diplomáticos dijeron que la necesidad de fomentar la recuperación económica de Europa tras Covid-19 había reforzado los argumentos de la Comisión para lograr un equilibrio.

Una nueva evaluación de impacto realizada por la consultora Copenhagen Economics, encargada por la Federación Bancaria Europea (EBF) que preside Ana Botín, estimó que el acuerdo de Basilea dejaría a los bancos de la eurozona con la necesidad de reunir entre 170.000 y 230.000 millones de euros de capital o reducir sus préstamos entre 600.000 y 700.000 millones de euros para reconstruir completamente sus reservas por encima de los niveles mínimos. El informe publicado el miércoles añadía que las normas elevarían los costes de los préstamos para las empresas de la UE en 0,25 puntos porcentuales y restarían un 0,4% del producto interior bruto.

Los bancos centrales y los reguladores llegaron a un acuerdo para endurecer las normas en 2017, incluyendo un polémico ‘límite’ que impide a los bancos utilizar estimaciones de riesgo que estén demasiado por debajo de los resultados de un modelo estandarizado ideado por los reguladores. El concepto causó preocupación en países como Francia, Alemania y los países nórdicos que hacen un gran uso de los modelos internos.

Según los cálculos de la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés), las normas podrían obligar a los bancos a aumentar su capital en más de un 10%. Los cuatro Estados abogan por un enfoque de ‘pila paralela’ que ayudaría a evitar un gran aumento de los requisitos de capital al someter dos versiones del balance de un banco a normas diferentes.

Un funcionario francés señala a FT que la intención de París es “aplicar estrictamente el acuerdo de Basilea”, ni más ni menos. “Se trata de encontrar una manera de hacerlo en Europa que evite la sobrerregulación y la sobretransposición”, argumenta el funcionario. “Con todo, cualquier aumento de dos dígitos [por ciento] en los requisitos de capital sería para nosotros demasiado significativo, ya que va en contra del compromiso adquirido con el G20”.

El enfoque alternativo de ‘pila única’ -que implica la aplicación generalizada de las normas- es más estricto y ha sido defendido por otros países, como Países Bajos. El análisis de la EBA sugiere que aumentaría los requisitos de capital en un 18,5%, dejando al sector bancario de la eurozona con un déficit de capital estimado en 52.200 millones de euros.

Fuentes de la Comisión Europea han señalado al diario británico que “vamos a aplicar Basilea, incluido el límite mínimo de producción. También tenemos que garantizar que la aplicación no se traduzca en aumentos significativos de capital para el sector bancario de la UE en general. Hay que mantener la capacidad del sector bancario para financiar la recuperación económica. Creemos que podemos conseguirlo manteniéndonos fieles a los elementos clave de la reforma”.