Muchos hombres se sientan en el transporte público como si no hubiera nadie a su alrededor. Abren sus piernas y ocupan el espacio de los asientos colindantes haya o no haya alguien sentado en ellos. Esa práctica tiene el nombre de manspreading y son cada vez más personas las que lo sufren.
Al menos eso subyace de la petición realizada por la plataforma microrrelatos Feministas en Change.org, donde piden a la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento de la capital que “pongan carteles en el Metro y en los autobuses para que respeten nuestro espacio”.
A esta hora de la tarde (18:30) son casi 1.200 firmas las que apoyan la moción de la plataforma, que denuncia cómo no es difícil de ver “a las mujeres con las piernas cerradas y muy incómodas porque hay un hombre a su lado que está invadiendo su espacio con las piernas”.
Según Microrrelatos Feministas, el manspreading no es cuestión de mala educación sino de que “igual que a las mujeres nos han enseñado a sentarnos con las piernas muy juntas (como si tuviéramos que sujetar algo entre nuestras rodillas) a los hombres les han transmitido una idea de jerarquía y de territorialidad, como si el espacio les perteneciese”.
El repunte del queroseno, clave para el sector aéreo, está obligando a las compañías a…
El tráfico ferroviario en Madrid ha registrado este domingo por la tarde importantes incidencias que…
La nueva cifra llega en pleno alto el fuego de 10 días entre Israel y…
El impacto del cambio climático sobre la salud en Europa ya es una realidad que…
El incidente ha interrumpido uno de los actos más simbólicos del calendario político y mediático…
La catástrofe de la planta ubicada en Ucrania —que entonces aún formaba parte de la…