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¿Solsticio económico?

Josep Lladós
Josep Lladós
El verano económico se inicia con buenas perspectivas internas.
El solsticio de verano no sólo da paso al inicio de la nueva estación, también nos sitúa en la época del año con mayo iluminación solar. Estos famosos días más largos del año anuncian cambios metereológicos importantes, la llegada de la canícula estival y de un período más desahogado y entretenido para la mayoría.
 
Los datos económicos se recogen, analizan y publican siempre con un cierto retraso y los últimos días de julio hemos conocido información relevante sobre la evolución económica durante el segundo trimestre del año, una estación primaveral teñida de incertidumbres que precedía la llegada de un verano que podría amenazar con marcar un punto de inflexión en la recuperación económica. ¿Qué nos anuncia el solsticio de verano económico?
 
La información publicada nos ofrece un panorama globalmente positivo, con una evolución agregada de la economía y el empleo muy favorables. La tasa de crecimiento económico intertrimestral apenas cede una décima y la ocupación continúa expandiéndose a buen ritmo. Es decir, que hasta el momento ni la persistencia de una gobierno en funciones ha conducido a una frenazo brusco de la actividad económica, ni el desafío soberanista ha impedido que Catalunya lidere la creación de empleo y riqueza en el conjunto del Estado ni el incumplimiento del objetivo de déficit ha desatado la tormenta en los mercados financieros, tan sólo por citar una pequeña muestra de las calamidades que algunos proclamaban. Además, el verano turístico promete ser excepcional y la Comisión tampoco multa los electoralismos fiscales de nuestro gobierno.
 
Pronto sabremos si el consumo o la inversión empresarial han sido el principal causante del retroceso. Hay indicios que apuntan que ambos sean corresponsables, lo que llamaría la atención dada la expansión del empleo. Pero es que apenas un tercio de los nuevos empleos creados tienen un carácter indefinido y la evolución salarial sigue siendo prácticamente plana. Pocas alegrías podemos exigir pues a nuestros conciudadanos. Y en cuanto a la evolución del paro, mientras la tasa de actividad continúe siendo tan reducida, los descensos del desempleo deben ser analizados con lupa.
 
De modo que ciertamente la situación general no es para celebraciones porque apenas empezamos a recuperar el terreno perdido y muchas familias siguen quedándose todavía hoy fuera del tren de la recuperación. Un vistazo a los indicadores de desigualdad social y población en riesgo de pobreza nos ofrece un baño de realismo a todos. Y aunque nos hayamos ahorrado la multa de Bruselas, la pérdida de credibilidad e influencia ante nuestros socios es palpable.
 
Pero, pasado ya el solsticio de verano, más que polarizar el debate económico probablemente tal vez fuese mejor analizar con prudencia los datos recientes e identificar los puntos débiles y los principales ámbitos de mejora, pues el entorno económico internacional tal vez sea en este mismo momento un factor de riesgo y de mayor inestabilidad potencial que la propia situación económica interna.
 
Al menos, hasta la llegada del próximo solsticio de invierno. Feliz verano a tod@s.
 
*Josep Lladós, profesor de Economía de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC)
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