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“Estamos en una guerra donde todos los países somos enemigos”

Pedro Baños, coronel del Ejército de Tierra
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Pedro Baños, coronel del Ejército de Tierra (Foto: Jaime Pozas)

El coronel y uno de los mayores expertos en geopolítica de España, Pedro Baños, desengrana en EL BOLETÍN su ópera prima: ‘Así se domina el mundo’.

Todo lo que sucede en el mundo está planificado”. Nada ocurre al azar. Esa es una de las conclusiones que nos deja ‘Así se domina el mundo’, la ópera prima narrativa del coronel de Infantería y uno de los mayores expertos en geopolítica de España, Pedro Baños.

En una sociedad donde dudar es visto como un síntoma de debilidad, Baños nos invita a hacerlo con más frecuencia. Lo hace a través de un libro documentado y escrito de manera tan pedagógica cuya comprensión alcanza a todas las capas de la población.

Una suerte de enciclopedia contemporánea sobre la geopolítica mundial escrita como una novela. Una obra que derriba el mito de los buenos y los malos y nos introduce en una mundo donde no conocemos a los que mandan.

Esta es la primera parte de una entrevista que se completará este lunes.

Se cumplen 25 años del ‘Fin de la Historia’ de Francis Fukuyama y no parece que la historia haya acabado. ¿En qué situación nos encontramos?

Estamos un enfrentamiento multipolar, que todavía lo hace mucho más peligroso, si cabe. Hay potencias que están surgiendo, o que ya están ahí, como es el caso de China, pero no olvidemos el caso de países como India, que también quiere su parte del pastel mundial.

La historia no tiene fin porque hay partes que son inamovibles, como las pasiones humanas. Los pecados capitales, que los sufre el hombre como individuo y también se trasladan al ámbito geopolítico. La historia jamás va a tener fin porque siempre va a haber alguien con ansias de dominio.

Al inicio del libro comentas que “pensamos que somos libres, que podemos elegir nuestro destino de forma autónoma”. ¿No lo somos?

No, absolutamente no. Todos estamos condicionados por el entorno en el que nacemos y vivimos. Son muchas circunstancias, no solamente la familia, la sociedad, el ambiente que te rodea te va marcando unas pautas. Pero unas pautas que no son como las de antes, donde eran más tangibles, percibías esa imposición a través de sistemas más autoritarios.

Hoy en día son más sibilinas. Nos van condicionando sin que nos demos cuenta. En el libro pongo muchos ejemplos. Por ejemplo, nos han transformado la Navidad y no nos hemos dado cuenta. O cómo nos imponen serias modas como el ‘Black Friday’, el ‘Cibermonday’…

Son cosas que no son nuestras. Incluso este año se ha empezado a hablar de que por qué no empezábamos a celebrar el Día de Acción de Gracias. Cosas increíbles que poco a poco las empezamos a aceptar y acabamos creyendo que son ideas nuestras.

No parece desde luego que el Black Friday y el ‘Thanksgiving’ sean influencia rusa…

No, desde luego. Curiosamente, la Navidad en Rusia empieza el 7 de enero y termina el 14. Nosotros estamos sometidos a otra influencia que es la que nos dice que no estamos sometidos. Pero lo estamos, a través de esa guerra psicológica y manipulación mediática.

Se hace de un modo muy astuto y sutil que muchas veces no somos conscientes de ello.

¿El control psicológico es el mayor significante de la geopolítica actual?

En la guerra, en los conflictos, siempre ha existido la guerra psicológica y la desinformación. El ejemplo de los Templarios que pongo en el libro muestra claramente una acción de desinformación contra ellos para acusarles de cosas que no eran ciertas. Eso ha existido siempre.

La diferencia hoy en día es la tecnología, que llega a todo el mundo, a todas las capas de la sociedad.

Cuando hablamos de este control, ¿quién lo ejerce?

Son principalmente los Estados, pero además de ellos, hay otros acondicionadores, que son los grandes grupos de poder ideológico y económico. Son ellos los que nos quieren imponer modos de vida. Estoy pensando, por ejemplo, en los grandes ultraliberales.

Uno de ellos es George Soros, que a través de sus fundaciones intenta condicionar nuestra forma de vida hacia un camino liberal. Un modelo al que se opone el mundo conservador o neoconservador, representado por Donald Trump y también por Vladimir Putin.

Por eso ese mundo neoliberal tiene tanta manía a Putin.

¿Los ataques mediáticos contra Rusia nacen del ultraliberalismo?

Sí. Recuerda cómo en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi (2014) se acusó a Putin y a Rusia de todos los males. Va a pasar lo mismo de cara al Mundial 2018. Una vez que empiece el año vamos a presenciar una ofensiva terrible contra Rusia.

Una de las moralejas del libro es que en la geopolítica no existen buenos y malos. ¿Por qué Rusia no es malo?

Primero porque nos han dicho que tiene que ser malo. Es el mismo caso de Corea del Norte. Nadie se pone en el lado de los norcoreanos. Con los rusos igual, nos dicen que ‘Rusia es mala y muy mala’.

Es un mantra que cuesta mucho trabajo ni siquiera dudar de él. Lo más sencillo es repetirlo y decir que Rusia seguro que nos está desinformando, pero no es verdad. Todos son malos a su manera y al mismo tiempo tenemos que pensar – los europeos – cuáles son los verdaderos intereses de Europa, al margen de las luchas que tengan las grandes potencias.

¿El principal interesado en que Europa no se una a Rusia es Estados Unidos?

Claro, del mismo modo que a Rusia le interesa separarnos de EEUU. La realidad es que la UE es un gran competidor económico de Estados Unidos y permanentemente nos estamos espiando porque no es lo mismo que Irán fuera a comprar material militar a Europa que a EEUU.

Somos grandes competidores económicos de EEUU en mercados terceros. Por eso no le interesa que nos unamos a Rusia.

¿El futuro de la UE pasa por una unión con Rusia?

Si nos hubiéramos unido, no hace falta que ingresara en la UE, sino un acuerdo bilateral, nos hubiera favorecido enormemente. Todo lo que nosotros tenemos no lo tiene Rusia y todo lo que nosotros carecemos (energía) lo tiene Rusia.

Además es un mercado por carretera, lo que es tremendamente barato y un mercado gigantesco. El problema de Europa es que no somos capaces de vender todo lo que podríamos llegar a producir.

Europa es el principal comprador de la energía rusa. Cuando se dice que Rusia tiene interés en desestabilizar Europa, ¿tiene sentido?

Rusia no tiene interés en desestabilizar Europa. Al revés, lo que le interesaría sería que nosotros le compráramos todos sus ingentes recursos naturales. Empezando por la energía.

Es más, el pasado fin de semana, España ha llegado a un acuerdo por el que a partir de 2018 Rusia le exporte gas licuado que representará el 10% de todo nuestro gas. Fíjate si existe interés. Imagínate con una relación más fluida.

¿Nos hemos equivocado con el trato dado?

Completamente. Hay que pensar, por ejemplo, en los miles de millones que hemos perdido por todo lo que hemos dejado de venderle a Rusia en frutas y hortalizas. Salían un camión tras otro de Murcia y Almería hasta llegar a Rusia todos los días. Pues eso hemos dejado de vender por unas sanciones que esta semana se han vuelto a renovar.

¿Tienen sentido las sanciones?

No. No tienen sentido porque a Rusia no la vamos a doblegar a través de sanciones. Es un pueblo tremendamente duro, tremendamente sufrido. No somos capaces de entender la idiosincrasia de los pueblos.

Además de eso, hay que pensar que quienes estamos saliendo perjudicados de todo eso somos nosotros porque tenemos que importar la energía de otros lugares que no sale mucho más cara y no vendemos millones de productos que podríamos comerciar.

Después de todo esto, ¿qué credibilidad le das a las informaciones que apuntan a la influencia rusa en el tema catalán?

Hay que entenderlo como un enfrentamiento entre dos grandes potencias. Aquí hay que inventarse un enemigo y han elegido a Rusia, que parece que mañana va a invadir España.

Desde el punto de vista técnico es tremendamente difícil, sino imposible, saber de donde puede provenir una labor de desinformación. Hay muchos programas informáticos que permiten camuflar el origen de esas desinformaciones.

Además de eso hay que entender cómo funcionan los servicios de inteligencia. Aquí hay gente que con una alegría sale diciendo ‘afirmo con rotundidad que los ataques han provenido del Estado ruso’. Además dicen el Estado ruso. Eso es imposible saberlo.

¿Entonces descarta cualquier interés en Cataluña?

Pudiera ser que Rusia tuviera cualquier interés en algún escenario – ajeno a Cataluña – a como lo tiene EEUU. Estados Unidos ha intervenido o influido en más de 100 elecciones desde la Segunda Guerra Mundial. Se calcula que la URSS en unos 50.

Además, cuando se dice que ‘el Kremlin quiere favorecer los nacionalismos europeos’. Vamos a ver, Putin, desde que llegó al poder en el año 2000, lo que ha intentado por todos los medios es impedir el surgimiento de los nacionalismos. El año pasado ha suprimido el último régimen especial de una de sus regiones (Tarjastan), y qué decir de Chechenia.

Hay que ser muy honesto cuando se hacen estas afirmaciones.

No hay que dejar de lado tampoco que, además de las sanciones impuestas por Europa, la OTAN le está llevando fuerzas armadas a sus fronteras. A Rusia se le acusa de hacer algo que EEUU hace siempre.

¿Existe el azar en la geopolítica o todo lo que pasa está fríamente planificado?

Nada es por azar. Todo está planeado. Por ejemplo, los chicos de Nuevo Orden Mundial mostraban un gráfico muy interesante sobre cómo ha variado la percepción de quién había sido el ganador de la Segunda Guerra Mundial.

Al acabar la Guerra, la inmensa mayoría de los ciudadanos pensaban que había sido la URSS, porque es la realidad. Lo que hizo EEUU fue poner la tecnología y el dinero. Pero quien puso las tropas y los muertos fueron los soviéticos.

Sin embargo, con los años, esa percepción va variando de tal manera que ahora el 80% de los europeos piensa que fue EEUU quien derrotó a Hitler. Esa labor es cálculo e influencia.

¿Cómo hemos llegado a tener esa percepción?

Pues a través de los medios, el cine, las series, los libros…la gente ha olvidado la Historia porque te manipulan de tal manera que acabas creyendo otra.

En el libro describes la geopolítica a través de un patio de colegio. ¿España qué niño es en ese patio?

Lo que he intentado hacer con el libro es algo comprensible para todos porque nos afecta a todos y todos tenemos que solucionarlo. Por eso he empleado ejemplos metafóricos que todo el mundo entiende, como el ‘portero de discoteca’, ‘la patada en la escalera’, el ‘patio de colegio’.

Nosotros somos un actor muy colateral, sin influencia y que tampoco pretendemos tenerla. Pero sí que somos grandes influenciados por los demás.

¿Estamos en guerra?

Totalmente. Estamos en una guerra, principalmente económica, que se sigue haciendo por interés económico. Impedir a Corea del Norte financiarse en los mercados internacionales o las sanciones a Rusia son un ejemplo.

Vivimos en una guerra económica en la que todos, absolutamente todos los países, somos enemigos. Incluso los aliados militares. Todos los países nos espiamos unos a otros, incluso dentro de los países europeos.

¿En qué circunstancia geopolítica nos encontramos en cuanto a su definición, hegemónico o multipolar?

EEUU en declive, China en auge y Rusia queriendo recuperar la parcela que le corresponde por tamaño, fuerza e historia. Lo que pasa es que el conflicto chino con Estados Unidos pasa más desapercibido que el ruso, y eso que está muy agudizado.

¿Cómo son las relaciones entre China y EEUU?

Tensas, muy tensas. Mira, hace unos días, Donald Trump ha dado una orden ejecutiva a la NASA para que vuelva a enviar seres humanos a La Luna. ¿Por qué firma esa orden? Para llevar la contra a China, que es la que estaba más avanzada en la carrera espacial. Una carrera espacial interesantísima en busca de la energía lunar de la que se habla muy poco.

¿Donald Trump es de verdad?

Todo lo que está haciendo Trump, en buena medida, va enfocado a frenar a los que pueden quitar el poder a EEUU. Está queriendo dar un golpe en la mesa. Lo hace a través de ‘la estrategia del loco’ – tan imprevisible que lo crees capaz de todo – pero también es un gran dominador de la comunicación.

Durante diez años dirigió un reality show, sabe muy bien cómo movilizar a las masas. Con sus declaraciones esperpénticas, que sin duda lo son, ha conseguido llegar a presidente.

Lo que hay que pensar es que si Trump no estuviera beneficiando a los grandes grupos de poder de EEUU no habría llegado a presidente y, segundo, ya habría desaparecido del cargo.

¿Ser presidente de Estados Unidos es ser un títere?

Sí. Lo es Trump y lo fue Obama, que fue una gran maniobra de guerra psicológica. En ese momento EEUU tenía que recuperar el prestigio que había perdido con Bush. Y pusieron a Obama, que ganó un Premio Nobel de la Paz por una serie de objetivos que no cumplió ninguno, como cerrar Guantánamo o acabar con la violencia en oriente Medio.

¿Ahora qué hacía falta en EEUU para elegir a Trump?

Alguien que vuelva a redirigir el mundo.

En este enlace continúa la entrevista dividida en dos partes.

Ander Cortázar

Periodista

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    1435 | Manuel - 19/12/2017 @ 22:59:15 (GMT)
    George Soros es un "liberal" que "intenta condicionar nuestra forma de vida" (es como llamar progresista a Franco porque se autodenominase así). "El mundo neoliberal le tiene manía a Putin" Estamos influenciados por el thanksgiving pero no por el uso creciente del hijab. Interesa acercarse a Rusia y dar la espalda a EEUU. Rusia no quiere desestabilizar a Europa impidiéndole el acceso directo al gas. En otro artículo leo que Rusia no es la culpable del deterioro de las pensiones (no, el culpable es el gasto público entre el que se encuentra su sueldo de coronel)- Esto es un panfletillo de los hackers rusos.

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