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La ‘eterna’ espera en la sanidad pública madrileña: hasta 70 días para que te atienda el especialista

Cristina Cifuentes y Jesús Sánchez Martos
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Cristina Cifuentes y Jesús Sánchez Martos

La espera media de las consultas externas en los hospitales públicos se quintuplica en comparación con la Jiménez Díaz. Los expertos reclaman más personal.

Las listas de espera de consultas externas se han erigido como uno de los principales problemas en la sanidad pública madrileña. En los últimos meses, el número de pacientes esperando para ser atendido por el especialista se ha disparado un 60%. Sin embargo, este conflicto no es el mismo en toda la región: las diferencias entre los hospitales públicos y los de gestión privada se han ido agrandando; mientras, en los presupuestos de la Comunidad de Madrid se han ido igualando a favor de las empresas privadas.

Los datos que ofrece el Portal de Transparencia de la Comunidad de Madrid en este último mes de abril evidencian este abismo a la hora de que te atienda un especialista. Si la Fundación Jiménez Díaz tiene una espera media de 6,35 días en su lista de consultas externas, en los grandes hospitales públicos de Madrid esta cifra se quintuplica hasta los 34 días. De hecho, el desequilibrio entre especialidades y estos dos tipos centros en algunos llega a ser total: en el que gestiona Fresenius Helios (antigua Quirón) la cita con el ginecólogo no pasa más allá de una semana (6,86 días); en el Hospital Ramón y Cajal la espera se va hasta los 71,27 días.

La clave de los presupuestos autonómicos

Mientras tanto, las cuentas autonómicas para 2017 continúan la línea ascendente de los últimos años en la que la partida presupuestaria destinada a la Fundación Jiménez Díaz no ha parado. En los presupuestos de este año acordados entre el PP y Ciudadanos, el hospital privado recibirá 50 millones más que en 2016, lo que supone un aumento interanual del 17%. Con esta nueva aportación del Gobierno de Cristina Cifuentes, el centro de Fresenius Helios pasa de ser el sexto hospital con mayor presupuesto público al cuarto, y adelantando al Hospital Ramón y Cajal y al Hospital Clínico San Carlos.

“Además le damos 50 millones más a la Jiménez Díaz y a La Paz se le reduce en 22 millones el presupuesto. Pues unos bajarán la lista de espera y los otros la subirán…”, denuncia Mónica García, portavoz de sanidad de Podemos en la Asamblea de Madrid, en declaraciones a ElBoletín.com, tras conocer los datos de las listas de espera de consultas externas. Una diferencia entre centros que para el presidente de AFEM, Carlos Castaño, tiene una explicación: “Al consejero no le interesa que no haya lista de espera en consultas porque entonces los pacientes, gracias a la libre elección y al área única, no se irían al privado”.

Ningún hospital 100% público baja de los 10 días de espera media

Y es que las distancias se aprecian incluso entre centros de la misma localidad, como sucede en Móstoles. El Hospital Rey Juan Carlos, de gestión privada, registró en abril un número de 5.405 pacientes esperando a ser vistos por un especialista y donde la espera media se fijó en los 6,93 días; en el Hospital Universitario de Móstoles, la cifra aumentaba hasta los 9.471 usuarios y la paciencia hasta los 25,3 días. El mostoleño que tenga que ver al traumatólogo tiene que esperar cerca de 8,13 días en el centro de titularidad privada; en cambio, en el hospital público, un mes (30,89).

La rotundidad es tal que el patrón se repite: las especialidades de Ginecología, Cardiología, Neurocirugía, Pediatría, Rehabilitación, Traumatología y Urología en la Fundación Jiménez Díaz y el Hospital Rey Juan Carlos de Móstoles no tienen una espera media más allá de los 10 días. En el opuesto contrario, el 12 de Octubre, La Paz, La Princesa, el Clínico San Carlos, el Ramón y Cajal, el Gregorio Marañón y Puerta del Hierro no bajan la espera media de ninguna de estas especialidades más allá de los 10 días (salvo el cardiólogo del Ramón y Cajal que se sitúa en los 6,6 días).

“Esto se soluciona poniendo más gente”

A pesar de lo que pueden describir los números, la titularidad del centro no es un elemento diferenciador. O al menos así lo analiza a este medio el presidente de AFEM: “No es cuestión de distinguir entre el tipo de gestión. Si el privado no tiene dinero para pagar a los médicos, no sacan más trabajo”. Momento en el que para Castaño la gestión de la Consejería de Sanidad sale a la luz: “Si hay más trabajadores o más horas pagadas, resolverían el problema. El consejero puede hacerlo, pero no quiere”.

Una visión que ha compartido Ángela Hernández, responsable del sector Hospitales de AMYTS, que encuentra una salida a esta larga lista de espera en los centros públicos y no es otra que “ampliar plantillas o reestructurarlas”. “No se abren consultas y esto se soluciona poniendo a más gente; claramente. Que haya un médico que le vea. No necesitas nada más. La Consejería de Sanidad está plasmando su ineficacia”, también reprocha Mónica García.

Los problemas en los centros de gestión privada

No obstante, la baja lista de espera en la Fundación Jiménez Díaz tiene también un motivo. Y no es oro todo lo que reluce. Según denuncia Mónica Alloza, responsable del sector de gestión indirecta de AMYTS, la situación de los trabajadores de los centros de gestión privada también merece un apunte al ver que “se les aprieta mucho”. “De cara a la galería al usuario se le ofrece una lista muy corta, pero los profesionales tienen un estrés brutal”, afirma a ElBoletín.com.

Y es que el ‘futuro’ de este tipo de hospitales pasa por la atracción de los madrileños y la rápida respuesta. De ahí que las cifras de espera con el especialista se reduzcan a menos de 10 días, aunque el escenario laboral no sea el adecuado. “Los hospitales de gestión privada tienen todos los incentivos económicos y los instrumentos organizativos y gerenciales necesarios para gestionar las primeras consultas externas con gran agilidad. Esto es así porque cuantos más pacientes atiendan de fuera de su área más ingresan; cuanto más pronto atiendan a los pacientes de su área menos riesgo tienen de que se vayan a otro centro y tengan que pagar por ello”, analiza a este digital José Manuel Freire, portavoz de sanidad del PSOE en el Parlamento madrileño.

Algo que para la responsable del sector de gestión indirecta de AMYTS tiene un hándicap importante: “En la privada se mete a todo el mundo a capón cuando los pacientes, en primera visita, merecen un tiempo”. Otra de los puntos que explican estas grandes diferencias tienen que ver, aparte de con el recorte de plantilla en los centros públicos, con los horarios. “¿Por qué en el SERMAS no se reduce? Porque trabajas de 8 a 15 horas. Y para la tarde sólo existen los pactos de gestión, pero para cirugías”, asevera Carlos Castaño.

Unos pactos de gestión (peonadas) con los que la Consejería de Sanidad quiso abordar la lista de espera quirúrgica, pero que, varios meses después, sigue haciendo aguas. “Han sido un desastre organizativo: han conseguido que aumenten las listas de espera, no dejan trabajar las 37,5 horas y te restan 200 euros de las guardias”, critica Alloza sobre esta medida ‘estrella’ del Ejecutivo de Cifuentes.

¿Cuál es la solución para reducir estas listas de espera?

“Lo que hay que hacer es poner más consultas: o pagas más a los médicos o contratas”, sentencia el presidente de AFEM; “Se gestiona mal. No se saca partido y no se da oportunidad”, concluye la responsable del sector de gestión indirecta de AMYTS; “Si no eres gestor sanitario, piensas que hay que poner a gente trabajando, por ejemplo, en el 12 de Octubre, para reducir estas listas”, apunta la diputada de Podemos; “Los hospitales públicos se tienen que conformar con el presupuesto que queda y cada año vemos que baja su presupuesto”, lamenta Freire.

De esta manera, la respuesta que han extraído los expertos consultados por este medio para que, por ejemplo, en el Gregorio Marañón la espera para que te atienda el urólogo caiga de los 38,84 días actuales (7,55 días si lo comparas con la Fundación Jiménez Díaz) es clara: ampliar plantillas gracias a dotar de mayor inversión a los hospitales públicos y que se pueda trabajar por la tarde pagando el servicio a los profesionales de la sanidad pública madrileña.

Marco González

Periodista o intento, por lo menos. Aprendiendo. Y todo con un mejunje en la cabeza, pero con el periodismo comprometido como pegamento de unión.

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