Ada Colau necesitaba un voto más para sacar adelante una ampliación presupuestaria con el apoyo de ERC y PSC. Ni CUP ni Ciudadanos se han prestado a ello. El grupo municipal de la CUP en el Ayuntamiento de Barcelona había anunciado su voto en contra a la modificación presupuestaria propuesta por la alcaldesa, Ada Colau, que tampoco ha conseguido el apoyo de Ciudadanos en el consistorio. Contando sólo con el aval de ERC y PSC, Colau ha optado por suspender el pleno extraordinario previsto para este lunes. La sesión debía votar la ampliación del presupuesto anterior, diseñado por CiU y prorrogado para 2016, en 275 millones de euros. El apoyo del PSC estuvo en el aire hasta la pasada semana.
Barcelona en Comú gobierna en minoría con 11 de los 41 concejales, y la entrada de los cuatro concejales del PSOE en el Gobierno de Colau que venía dibujándose como posibilidad cada vez más real puede ahora quedar paralizada por la falta de acuerdos en materia de presupuestos. Aunque la CUP había ofrecido inicialmente avalar las cuentas de Colau, la concejala del grupo María Rovira expresaba hace unos días que la modificación no es lo bastante «rupturista» con los presupuestos vigentes, aprobados por CiU y PSC en el mandato pasado. El grupo municipal, con tres concejales, insta al gobierno municipal a que presente una nueva propuesta que se acerque más a los postulados de la CUP.
Es la segunda vez que Colau se ve forzada a suspender el pleno de aprobación de presupuestos para no perder la votación, pues necesitaba el voto de un concejal más de la suma de sus ediles, los del PSOE y los de ERC. El pasado mes de noviembre se vio obligada a anular otro pleno al no contar con avales suficientes para crear un plan presupuestario propio. Aquel bloqueo motivó que Colau optara por mantener el anterior y aprobar una ampliación de esos 275 millones y que debía votarse hoy.
Durante el fin de semana, Bcomú ha tratado de obtener ‘in extremis’ el apoyo de Ciudadanos. La portavoz, Carina Mejías, ha rechazado dar su apoyo en el día de hoy y ha emplazado a Colau a una negociación en torno a puntos como la concesión de nuevas licencias de apartamentos turísticos o la moratoria hotelera, que pide retirar parcialmente.
Las presiones del partido naranja son por tanto contrarias a las de la CUP, que además de sus propuestas piden a la alcaldesa que cumpla con algunas medidas que estaban en el propio programa de Barcelona En Comú y que no se han aplicado. Entre ellas, han pedido la renta mínima garantizada para mujeres vulnerables y la disolución de los efectivos de carácter antidisturbios de la Guardia Urbana.







