El expresidente de Pescanova echa balones fuera. En su comparecencia ante la Audiencia Nacional atribuye la quiebra de la compañía a un error de interpretación. La debacle financiera de Pescanova era un secreto a voces. Esta es la versión que ha defendido este martes su expresidente en su comparecencia ante el juez Pablo Ruz. Sousa ha explicado ante el magistrado que tanto los auditores de BDO como los bancos acreedores de la gallega estaban al corriente de la realidad de sus finanzas y la actual crisis se debe a un error de interpretación.
Manuel Fernández de Sousa ha llegado puntual a las 09:30 horas a su cita con el titular del juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional. Según informa La Voz de Galicia citando declaraciones del abogado Joaquín Ybancos, representante de una parte de la acusación, el expresidente ha insistido en que tanto los depuestos auditores como los bancos prestamistas sabían que las obligaciones reales de la compañía llegaban a 3.500 millones de euros frente a los 1.500 millones reconocidos ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) porque estaban en los registros del Banco de España.
Hasta el despacho del juez Ruz ha llegado acompañado de su hijo, Pablo Fernández Andrade, imputado también por el supuesto falseo de cuentas y uso de información privilegiada. Sin embargo, su comparecencia ante el magistrado no ha empezado hasta una hora más tarde de lo previsto debido a problemas técnicos.
En la comparecencia, que se ha extendido por más de cinco horas, el expresidente de la pesquera ha señalado como una prueba de que la situación no es tan dramática como la pintan porque “Pescanova todavía está ahí”. Sin embargo, no todo ha sido echar balones fuera y según las palabras recogidas por el diario gallego, el imputado habría reconocido maniobras contables de distinto calibre del año 2007 en adelante.
El heredero del que fuera fundador de Pescanova, sumida en un abultado concurso de acreedores, se ha defendido de las acusaciones de evasión de capitales que saltaron hace unos meses cuando se descubrió que intentaba dirigir parte de su fortuna hacia China vía Portugal. La situación hizo que el juez Ruz dictase el bloqueo preventivo de sus cuentas y amenazase de embargo de bienes inmediato, sin embargo Sousa ha defendido que su única intención era llevar su dinero a un banco de Hong Kong donde le ofrecían una rentabilidad del 12%. Algo que, según él, quería hacer de forma totalmente legal.
La ronda de declaraciones se prolongará hasta el jueves, día en el que si se cumple el calendario previsto, el juez Ruz habrá tomado ya declaración hasta a 13 antiguos miembros de la cúpula directiva de Pescanova. Especial atención merecerá la cita de Robert Albert Williams, antiguo presidente de la comisión de auditoría de la cotizada, ahora suspendida de negociación por su situación concursal fruto de un agujero financiero de casi 1.700 millones de euros.







