Ayuda Humanitaria
La ayuda humanitaria internacional vive un momento crítico. Una investigación de la red ALNAP alerta de una contracción sin precedentes en la financiación gubernamental, que podría desplomarse hasta un 45% este año. Las decisiones políticas en Washington, marcadas por la doctrina «América primero», y el auge del gasto militar europeo en respuesta a Rusia, están reduciendo drásticamente los recursos disponibles para atender las crisis humanitarias. El impacto se refleja ya en 2024, con un descenso de las contribuciones y una brecha creciente entre necesidades y fondos.
La brecha entre lo que el mundo necesita y lo que los gobiernos están dispuestos a financiar no deja de crecer: 70 millones de personas requieren ayuda humanitaria desde 2021
A principios de 2025, el presidente Donald Trump ejecutó un recorte del 80% en los contratos de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Esta drástica reducción se enmarca en su política exterior basada en el lema «América primero», que prioriza los intereses nacionales sobre la cooperación global.
El estudio de ALNAP indica que estos recortes no surgieron de forma repentina, sino que comenzaron ya en 2024, cuando la financiación internacional cayó por primera vez en más de una década. Según la organización, la disminución del llamado «efecto Ucrania» —el impulso financiero generado tras la invasión rusa en 2022— también ha debilitado los flujos humanitarios.
La concentración de fondos en pocas crisis expone a otras regiones a quedar desatendidas, alimentando nuevas emergencias silenciosas
En paralelo, los países europeos han comenzado a desviar recursos hacia presupuestos de Defensa, ante la creciente percepción de amenazas militares por parte de Rusia. Aunque algunas naciones aumentaron su ayuda, el balance neto es negativo.
Alemania y Noruega redujeron su ayuda humanitaria en más de 20%.
Francia, un 15% menos respecto a 2023.
Solo Reino Unido y Suecia nadaron contracorriente: +39,9% y +3,4% respectivamente.
A nivel institucional, la Unión Europea también recortó sus fondos, con una disminución del 12,7%.
Pese a los recortes, Palestina fue el principal receptor de ayuda humanitaria internacional en 2024, con 2.900 millones de dólares, un 51% más que el año anterior. Le siguió Ucrania, con 2.800 millones, aunque su financiación cayó un 25%, siendo este su segundo año consecutivo de descenso.
La fragilidad del sistema humanitario se basa en que su supervivencia depende de decisiones políticas en un puñado de capitales
El informe advierte de una excesiva dependencia del sistema humanitario global de un reducido grupo de donantes. En 2024, los 10 principales países concentraron el 84% de toda la financiación pública, un punto más que en 2023.
Además, 16 de los 20 principales donantes redujeron su aportación. Las donaciones privadas, aunque menos significativas, también disminuyeron, agravando el panorama.
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