Medicamentos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a cargar contra la industria farmacéutica, esta vez con la amenaza explícita de imponer aranceles del 250% a las importaciones de medicamentos. En una entrevista concedida a la cadena CNBC, el mandatario ha detallado que los gravámenes empezarán siendo bajos, pero que podrían incrementarse de forma progresiva en los próximos meses si no hay una respuesta favorable de las empresas.
«Lo único que aceptaremos es un compromiso que alivie a las familias de los precios inflados de los medicamentos», señala Trump en su misiva
«Queremos que los productos farmacéuticos se fabriquen en nuestro país», ha insistido Trump, quien ya había lanzado una advertencia similar en julio con aranceles del 200%. Esta nueva escalada arancelaria se suma a una ofensiva regulatoria que incluye una orden ejecutiva firmada el 12 de mayo para igualar los precios en EEUU con los de otras economías desarrolladas.
Trump ha enviado cartas personalizadas a 17 grandes farmacéuticas —entre ellas Pfizer, AstraZeneca, Sanofi o Novartis— exigiendo un compromiso firme para reducir los precios de los medicamentos en EEUU. Según explicó el propio presidente en su red TruthSocial, el objetivo es que las compañías ofrezcan a todos los pacientes del programa Medicaid los precios de «nación más favorecida», es decir, los más bajos disponibles en mercados avanzados.
Dentro de las cartas, Trump deja claro que solo aceptará un acuerdo que alivie la carga económica de las familias estadounidenses y da a las compañías un plazo de 60 días para responder. Si no hay colaboración, el presidente asegura que la Administración «desplegará todas las herramientas de su arsenal» para imponer justicia en los precios de los medicamentos.
«Vamos a anunciar sobre semiconductores y chips, que es una categoría aparte, porque queremos que se fabriquen en Estados Unidos», apuntó
Durante la entrevista, Trump anunció que la primera medida será un «pequeño arancel» a las importaciones farmacéuticas, aunque ya advierte que la tarifa crecerá: «En un año -o año y medio como máximo- subirá al 150% y luego al 250%», afirmó.
Con esta estrategia, el presidente busca forzar la relocalización de la producción farmacéutica en territorio estadounidense, una política que ha venido promoviendo como parte de su agenda industrial. Trump considera que este cambio es esencial para reducir los precios y garantizar el acceso justo a los tratamientos médicos.
La política arancelaria de Trump no se detiene en el sector farmacéutico. En la misma entrevista con CNBC, el presidente adelantó que «la próxima semana o así» anunciará medidas similares en el sector de los semiconductores, una industria clave para la economía estadounidense.
Con este movimiento, la Administración busca reforzar la soberanía tecnológica del país y reducir su dependencia de proveedores extranjeros, en especial de Asia.
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