Categorías: Opinión

Todos en la inopia

Los líderes del “procés” ya sabemos que no saben nada de todo aquello que ocurrió en Cataluña en torno al referéndum frustrado del 1-O. Y es una pena que su activismo no les mantenga viva la memoria. Sería necesario para que el Tribunal Supremo pueda sentenciar con mayor y mejor conocimiento de causa. Pero, qué se le va a hacer. No parece ni lógico ni lícito recetarles algunas pastillas para recordar. Todos, jueces, fiscales, defensores, periodistas e historiadores futuros tendremos que apañarnos con lo escuchado. Es lo que hay.

Y lo que hay sorprende y se agrava aún más después de escuchar las declaraciones de algunos supuestos testigos de excepción, como el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y sobre todo quien fungía como ministro del Interior, José Ignacio Zoido. Rajoy estaba en sus cosas y, aparte que su memoria parece que tampoco es de las que citan los nombres de los reyes godos de carretilla, vivía alejado de lo que estaba sucediendo en Barcelona. ¿La burbuja de La Moncloa, quizás?

Podría ser. Ya sabemos que seguir el Marca y gobernar no tienen por qué ser incompatibles, pero tampoco suele ser habitual. Zoido en cambio no consta que siga la prensa deportiva, y quizás ninguna otra. Sin embargo, es evidente que no se enteró de nada. Al menos eso es lo que han reflejado sus respuestas a las peguntas que respondió bajo juramento. Ni se enteró el hombre ni ahora asume su responsabilidad. Los policías y guardias civiles que intervinieron para que se cumpliese la prohibición parece que pasaban por allí. Casualidades de la vida.

Igual que nadie organizó y dirigió la triste movida de aquellos días, desde la calle hasta el Parlament pasando por la titubeante Generalitat con el huido Puigdemont al frente, tampoco nadie ordenó a las fuerzas del orden trasladarse a Barcelona, alojarse penosamente donde se les permitió ni, por supuesto, actuar cuando llegó la hora. El ministro seguramente estaba ocupado en otras cosas y se enteró de las escaramuzas por la tele. La verdad que es extraño y hasta estremece haber tenido un ministro del Interior tan ajeno y ausente.

Vamos a ver que ocurre en los próximos días con los demás testigos y con la utilización que hacen de sus declaraciones los encargados de juzgar los hechos. El Gobierno de Rajoy no fue capaz de evitar los problemas a tiempo, eso ya es sabido, pero ahora preocupa que tampoco pueda contarlo ante el Tribunal. Es preocupante, si, como preocupante resultaría que el Estado no cuente con servicios de información para mantener al Gobierno al tanto. Algo que no ocurre, por supuesto. Guardias y policías mientras tanto cumplieron con su obligación, eso sí.

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Diego Carcedo

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